Sin embargo, su tirón se vio debilitado tras una serie de mediocres entrevistas de televisión, en las que no supo citar ninguna decisión del Tribunal Supremo, ni qué revistas o periódicos leía y dijo que la proximidad de Alaska a Rusia le daba experiencia en política exterior.
Además, tras las elecciones, periodistas de Fox News, un canal de derecha, revelaron que la campaña de McCain estaba muy preocupada porque Palin no entendía que África era un continente y no un país.
Y tampoco sabía cuáles eran las naciones que pertenecían al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), el principal acuerdo comercial de Estados Unidos, que le une a Canadá y México.
Pese a estos deslices, la ex gobernadora ha capturado el entusiasmo de muchos conservadores del país, que se identifican con sus expresiones populares, frente a la erudición de Obama, con sus posturas contra el aborto y el matrimonio de los homosexuales, y con su defensa del derecho a llevar armas.
De hecho, hoy por hoy, Palin es la heroína de la derecha más conservadora del país, cobra 100.000 dólares por pronunciar un discurso ante sus bases y, además, coquetea con la idea de presentarse a la presidencia dentro de dos años.