Unas 744 mujeres extranjeras han sido rescatadas en los últimos cinco años en Turquía de las redes de prostitución, gracias a la información facilitada a sus clientes, y devueltas a sus países de origen, según manifestó la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
El portavoz de IOM, Selin Arslan, explicó que las mujeres eran llevadas a Turquía por las mafias de tráfico de personas para prostituirse.
"Las mujeres eran forzadas a prostituirse a base de torturas o amenazas a ellas mismas y a sus familias (…) El 75% de la información sobre su situación fue facilitada a la policía por los hombres que se habían acostado con ellas", señaló Arslan.
Tras la intervención policial, estas mujeres fueron devueltas a sus países de origen, en su mayoría en Asia Central, así como Ucrania y Rusia.
En Turquía las prostitutas deben tener nacionalidad turca y disponer de una tarjeta de identidad especial para poder ejercer su profesión, además de pasar obligatoriamente controles sanitarios periódicamente.
Los prostíbulos reciben también un permiso especial, deben pagar impuestos y están protegidos por personal de seguridad que impiden la entrada a menores de edad.
A pesar de estas normas, la mayor parte de la prostitución se ejerce a través de canales ilegales en Turquía y es ahí donde entran en juego las redes mafiosas.