Las mujeres tenían que alimentar en la boca al hombre quien alguna vez fue curandero.
Además, como si fuera de la realeza, cepillaban sus pelos blancos que le llegaban a los hombros, le enviaban mensajes de texto cuando estaban ovulando y dormían con él cada vez que él lo deseaba.
Ratzon, que ha vivido de esa forma durante dos décadas, niega haber hecho algo malo, señaló su abogado.
No obstante el hombre fue recluido en la prisión de Tel Aviv.