Los parlamentarios británicos tienen derecho a reclamar al Estado los gastos que les representa el mantenimiento de una segunda casa, indispensable para asistir a las sesiones de la Cámara en Londres, más allá del hogar familiar que posean en su distrito electoral.
Sin embargo, muchos ciudadanos creen que algunos se excedieron a la hora de reclamar ciertas dietas.
Hasta ahora se han devuelto ya US$1.260.000 -algunos de manera voluntaria, sin relación con las demandas de Legg- desde abril de 2009, el mes antes de que el escándalo saliera a la luz pública.
Algunos de los parlamentarios han apelado con éxito a las demandas de Legg, y muchos se han quejado de la manera en que se condujo la revisión.
"Lo que es absolutamente esencial es que los parlamentarios regresen todo este dinero que ha sido identificado", dijo el líder conservador David Cameron a la BBC.
"Aquellos que se rehúsen a devolverlo, se les deberá descontar de sus salarios o de sus liquidaciones", añadió.
Por su parte, el líder de la bancada liberal-demócrata, Nick Clegg, dijo a la BBC que espera que este sea "el capítulo final en este parlamento podrido, de forma que podamos mirar hacia adelante a un nuevo parlamento con nuevas reglas".