Los delincuentes enviaron una advertencia en Twitter que decía: Hay un soplón entre nosotros.
Sin que lo supieran, el mensaje y el tráfico que generó fue monitoreados por los investigadores de la Policía, que seguían a la pandilla del área de San Francisco desde hacía meses. Los funcionarios simplemente leyeron la conversación a medida que otros twitteros se sumaban y agregaban información que los incriminaba.
Los policías dijeron que las pandillas usan las redes sociales como Twitter y Facebook cada vez más y que a veces publican allí datos que ayudan a los agentes a identificar a los cómplices de los pandilleros y a saber más sobre los grupos.
En el caso del presunto informante, los “tweets” llevaron a los investigadores a otros tres miembros de la pandilla que serían arrestados luego por cargos de narcotráfico.
Cada vez más los pandilleros parecen preferir Twitter y Facebook, donde pueden proferir amenazas, vanagloriarse de sus delitos, compartir datos sobre sus rivales y crear conexiones con gente de todo el país.