El hombre fue descubierto cuando trató de vender el anillo valorizado en 20 000 dólares al propietario de una joyería a pocos kilómetros de donde se efectuó el robo.
El propietario del local, al notar la actitud sospechosa del hombre, dio parte a la policía. Posteriormente, el joyero distrajo al sujeto mientras la policía estaba en camino.
Cuando llegaron los policías, el hombre se tragó el anillo, pero mientras lo interrogaban empezó a toser de manera incontrolable hasta que lo expulsó.
El hombre, junto a la mujer que lo acompañaba, fue detenido y ambos acusados de robo.