Al Qaeda usaría bótox como arma biológica.
Ya lo intentó en los años 90 el grupo terrorista japonés Aum Shinrikyo. El mismo que se hizo famoso por sus atentados con gas sarín en el metro de Tokyo.
Ya lo intentó en los años 90 el grupo terrorista japonés Aum Shinrikyo. El mismo que se hizo famoso por sus atentados con gas sarín en el metro de Tokyo.
Al Qaeda descubrió las potencialidades del bótox en el 2001. Antes se había considerado seriamente su uso como arma de guerra a nivel de estado.
Los Estados Unidos y la antigua Unión Soviética experimentaron y lo descartaron porque se degrada mucho con el calor y por las dificultades para utilizarlo con precisión.
Para matar a alguien con bótox comercial habría que gastar una fortuna. Habría que comprar miles de dosis a 400 dólares la unidad. Tan baja es la concentración de la sustancia tóxica. Pero precisamente por la popularidad del uso cosmético ha empezado a proliferar toda una economía sumergida del bótox.
Los expertos vaticinan que el gran negocio del futuro no son las drogas de entretenimiento sino las utilitarias, desde tratamientos para el cáncer hasta el Viagra pasando por el bótox.