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Caroline Cartwright recibe castigo de 2 meses de prisión por justicia británica

Lunes, 25 de Enero de 2010

Mujer es condenada a cárcel por gritar demasiado en relaciones sexuales

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La justicia británica castigó con 2 meses de prisión suspendida a una mujer por sus ruidosas relaciones sexuales en insólito hecho producido en Newscastle, Inglaterra. Los vecinos hicieron la denuncia por los "gritos sobrenaturales" que oían.

La condenan por gritar demasiado alto durante relaciones. Foto: AFP Foto: AFP

En una audiencia previa, la mujer explicó que no lograba bajar el volumen de sus gritos cuando mantenía relaciones sexuales con su marido. Un sonómetro instalado en un departamento vecino midió hasta 47 decibeles

Caroline Cartwright fue condenada este viernes en Newcastle a ocho semanas de prisión suspendida durante un año por haber infringido la ordenanza que la obligaba a mantener a un nivel tolerable el volumen de sus relaciones sexuales.

La mujer de 48 años, recibió primero una advertencia por exceso de ruido y ésta se convirtió rápidamente en una orden de conducta antisocial por incumplimiento.

La mujer perdió en noviembre un recurso para que se anulara esta orden, que también infringió con frecuencia.

"He escuchado una corta grabación del ruido que usted hace y entiendo perfectamente que sus vecinos estén contrariados y perturbados", declaró al dictar su sentencia la jueza Beatrice Bolton.

"Además, está muy claro que no hace usted ningún esfuerzo para callarse", agregó la jueza.

Asimismo, la magistrada argumentó que le infligía una "pena de prisión para disuadirla (…) Y si comete usted nuevas infracciones de esta naturaleza, su pena será validada y tendrá que cumplirla", advirtió.

Algunos testigos denunciaron ruidos "sobrenaturales" que hacían pensar que estaban "asesinando" a alguien y que se superponían al ruido de las televisiones vecinas.

La mujer, que se encuentra desocupada, alegó en su defensa la legislación británica en materia de derechos humanos que asegura "respeto de la vida privada y de una vida familiar".

En una audiencia previa, la mujer explicó que no lograba bajar el volumen de sus gritos cuando mantenía relaciones sexuales con su marido. Un sonómetro instalado en un departamento vecino midió hasta 47 decibeles.

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