“Nuestro país es altamente sísmico como el resto de los países de la región por encontrarse en el Cinturón de Fuego del Pacífico –dijo el sismólogo en diálogo con Terra–. En un país como el nuestro lo más extraño seria que no ocurran temblores”.
Tavera también explicó que la magnitud de los sismos depende de la acumulación de energía que se concentra en el subsuelo.
“Cuanto más tiempo pase de un terremoto que azotó una zona, como fue la de Pisco en el 2007, mayor será la energía que se acumule en el subsuelo y la probabilidad de un terremoto serpa mayor”.
El mapa sísmico ubica entre los más vulnerables a ciudades como Lima, La Paz, Quito, Bogotá, Caracas y todos los países centroamericanos.
Asimismo, de acuerdo a la explicación del sismólogo, Haití no habría registrado un terremoto desde 1904, por lo que el ocurrido el pasado 12 de enero, liberó gran cantidad de energía concentrada, registrando una magnitud de 7,0 grados en la escala de Richter.
“Los sismos siempre han ocurrido. No es algo inusual –dijo Tavera–. Los mismos sismos que se han producido en años anteriores se están produciendo actualmente en las zonas con alto potencial sísmico, como es el caso de América. Sólo que debido al terremoto en Haití, la prensa está prestando mayor atención a estos fenómenos”.
El experto también dijo que el movimiento de las placas tectónicas se puede monitorear para ayudar a determinar el sitio donde se podría generar un temblor de elevada magnitud.
No obstante, el continente americano tiene el récord mundial de registrar el terremoto más intenso del mundo, de 9,5 grados en la escala de Richter, y que se produjo el 22 de mayo de 1960 en la ciudad de Valdivia, a 840 km al sur de Santiago de Chile y que causó 3.000 muertos.