La supervivencia a largo plazo del oso polar está amenazada por la contaminación -generada por los seres humanos- que se está aproximando al Ártico.
Ésta es la conclusión de una evaluación que tomó en cuenta los principales estudios de los últimos diez años sobre el efecto de las sustancias químicas industriales en los osos polares.
Según el estudio, estas sustancias tienen una serie de efectos subclínicos.
Cuando estos se combinan, pueden tener un impacto dramático y potencialmente fatal en los huesos, los órganos y en el sistema inmunológico y reproductivo de estos animales.
Imagen errónea
Una cantidad de contaminantes producidos por la actividad humana llegan a la región polar ártica por medio del agua y del aire.
Entre ellos figuran el mercurio, contaminantes organohalógenos y organoclorinas que se utilizan industrialmente en los fluidos aislantes, en sistemas electrónicos y en pesticidas.
Estas sustancias son, por lo general, solubles en grasas, y por esta razón se acumulan en los lípidos de muchos animales que son alimento de los principales depredadores como, por ejemplo, el oso polar.
Así, estos grandes mamíferos están expuestos a una mayor concentración de toxinas.
El impacto en los osos polares es difícil de medir. Esto se debe a la dificultad de tomar varias muestras de sangre o de tejido de ejemplares vivos.