En un primer momento los encargados de la demolición intentaron hacer colapsar a la gran mole de 1928 de manera vertical, pero la explosión no fue suficiente y sólo creó un enorme agujero al costado del edificio, como se ve en la fotografía.
Luego la estructura de 25 metros perdió estabilidad y se inclinó dando una media vuelta peligrosa hacia el límite del perímetro de seguridad, aunque afortunadamente no hubo heridos.
"No se calculó bien lo que se llama cono o ángulo de caída, eso significa que el triangulo invertido que genera la caída es muy chico", explicó Adriana Yussen, Licenciada en Geología y experta en explosivos.