En las últimas décadas, los árboles de la selva virgen tropical han asimilado una media de 0,5 toneladas más de CO2 por hectárea cada año, que en el caso de África es de 0,6 toneladas por hectárea, explicó a Efe Lewis.
La razón por la que sus troncos aumentan de diámetro y capturan más CO2 no está clara, aunque se sospecha que el dióxido de carbono en la atmósfera puede actuar como fertilizante.
"Sea cual sea la causa, no podemos contar con este almacenamiento para siempre. Incluso si conservamos lo que queda de la selva tropical, estos árboles no se harán más grandes indefinidamente", advierte Lewis.