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Japoneses alquilan animales, amigos y hasta parientes

Miércoles, 21 de Enero de 2009

Moda de los "gato café" se impone en Japón

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Los "gato café", locales donde los clientes pueden alquilar un felino por horas para acariciarlo y disfrutar de su compañía, se han puesto de moda en la capital japonesa atendiendo un mercado de seres humanos que por motivos de espacio o trabajo no pueden mantener a una mascota en sus viviendas.

Gatitos conversadores No sólo son gatos sino también parientes

Los "Gato-Cafés" prestan a los clientes un servicio rápido, pero íntimo, con mascotas entrenadas,

Lola es una gata persa que puede alquilarse en el Ja La La Café, en el bullicioso barrio de Akihabara, en Tokio, la capital japonesa.

Usualmente los clientes se conforman con acariciarla, y ella a veces recompensa a sus favoritos apoltronándose cómodamente encima de ellos con los ojos cerrados, pose que a veces adopta para los fotógrafos.

El negocio forma parte de la moda en auge de los "Gato-Cafés" que prestan a los clientes un servicio rápido, pero íntimo, con mascotas entrenadas, señalan los medios informativos.

Así se conoce el caso de un hombre llamado Yutsuke, quien habla con ceceo, es una persona tímida que desearía tener un gato como mascota, pero sus frecuentes viajes de negocios se lo impiden.

Como vive solo, Ja La La Café es su oportunidad de disfrutar de los felinos.

Pero la puesta en boga de los "Gato-cafés" no es más que la punta del iceberg de un fenómeno mayor.

Aquellos que no se sienten particularmente atraídos por los felinos tienen también oportunidad de disfrutar de otro tipo de mascotas.

Y esto incluye conejos, hurones y, para los más exigentes, hasta escarabajos, que resultan más baratos.

Hay más de 150 compañías en Tokio que tienen licencias para alquilar animales de varios tipos, y como podría suponerse, los perros están entre los más populares.

El procedimiento con los canes es el siguiente: primero uno paga un depósito y luego la tarifa.

Entonces recibe una correa, papel higiénico y una bolsa plástica, además de instrucciones sobre cómo tratar al nuevo amigo de cuatro patas.

Kaori es una mesera atractiva que suele, en las tardes de domingo, pasear por el parque a un Labrador si el clima lo permite.

Si llueve, ambos se acurrucan frente al televisor en el apartamento de la chica.

"Cuando le miro a los ojos pienso que es mi perro", dice Kaori.

"Pero cuando lo devuelvo a la tienda, él corre y mueve la cola para saludar al próximo cliente. Entonces me percato de que es sólo un perro de alquiler".

Pero no es sólo la "lealtad" de los animales lo que se puede conseguir con dinero.

Hay toda una "industria" que ofrece compañía pagada, aunque vale aclarar que sólo una pequeña parte está relacionada con el sexo.

En estos momentos son muy populares los Campus Cafés, en los que los hombres socializan con estudiantes universitarias, y son más baratos que los clubes en los que políticos y empresarios beben whisky con mujeres en kimonos.

Y más sorprendente puede resultar una empresa dedicada a alquilar "parientes".

Esta se sirve de actores que desempeñan los papeles de familiares distantes lo mismo en bodas que en funerales y quienes, por una tarifa extra, hasta pronuncian discursos.

Terra Perú

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