Señaló que no es recomendable, de ninguna manera, que un niño al que se le está formando la escala de valores, tenga acceso a juegos de violencia y crímenes.
Nizama agregó que la voz de alarma en la conducta de un niño que tiene al alcance el Internet es el excesivo apego a la máquina. “Cuando un niño cambia de carácter, se torna irascible, inestable, no se concentra y se siente mal cuando no está en la computadora, es momento de alarmarse”, anotó.
En caso el asunto se vuelva más grave, dijo, es necesario recurrir a un especialista pero no de cualquier tipo, sino a un médico experto en adicciones.