Está comprobado que la excesiva exposición al sol es perjudicial, al igual que las máquinas bronceadoras de luz artificial.
Los rayos ultravioleta que el sol nos envía penetran nuestra atmósfera y queman nuestra piel, y su cambio de color -pese a lo bien que luce bronceada- indica que ha recibido una cantidad tal de radiación que ha comenzado a defenderse.
Cada tipo de piel tiene una resistencia diferente a estos rayos y una manera de reaccionar distinta. Una piel muy blanca es propensa a quemarse fácilmente a diferencia de la oscura que es un poco más resistente.
Pero en nuestro organismo puede haber una predisposición genética que, sumada a la desinformación respecto a esta enfermedad, puede causar problemas mayores. En conclusión, cualquier persona que no se cuide de manera responsable puede quedar a merced del cáncer.
El cáncer de piel puede ser tratado con cirugía y con quimioterapia pero a diferencia del que ataca a otros órganos, tiene muy altas probabilidades de ser vencido si es detectado a tiempo. De lo contrario, puede producir metástasis expandiéndose a todo el organismo hasta causar la muerte.
Prevención
Los doctores recomiendan un autoexamen preventivo periódicamente.
"Queremos que la gente reconozca los verdaderos efectos del sol, aprenda a autoexaminarse y reconozca sus lunares para que de detectar alguna irregularidad vaya a tiempo al especialista", explica el Doctor Rafael Gamarra, presidente del círculo de dermatólogos del Perú.
El hallazgo de lunares extraños en nuestro cuerpo puede dar la voz de alerta y salvarnos de la enfermedad. Debe tener cuidado con aquellos que tengan las siguientes características:
-Lunares asimétricos, los que tienen una mitad diferente de la otra.
-Lunares con bordes borrosos o imprecisos.
-Diferentes colores en el lunar
-Tamaño mayor a los 6 milímetros.
-Algún lunar que ya estaba presente y que causa picazón, dolor o empieza a crecer repentinamente.
Recomendaciones
Se puede prevenir el cáncer de piel si se siguen sencillas recomendaciones, como:
-Evitar la luz solar en las horas punta. A diferencia de lo que la mayoría de gente piensa este período empieza a las diez de la mañana y termina a las cuatro de la tarde.
-Si se encuentra expuesto al sol entre las horas señaladas, es necesario protegerse con un bloqueador solar por lo menos media hora antes de la exposición, nunca con bronceadores o aceites que no brindan ninguna protección y además que las quemaduras sean más severas.
-Protegerse del sol con ropa adecuada, de preferencia clara y tejido cerrado, sombreros y lentes oscuros.
Estas medidas deben ser tomadas no sólo en verano y cuando se acude a la playa, ya que el brillante sol de la sierra puede ser igual de dañino y en menor medida también el sol de invierno.
Karen Martínez