La diabetes es la décimo quinta causa de mortalidad en el Perú, según informes de la Oficina de Estadística e Informática del Ministerio de Salud; mientras que en América Latina se calcula que existen aproximadamente 35 millones de afectados por esta enfermedad
Además según estudios realizados el año pasado por la Universidad Cayetano Heredia, la prevalencia en Lima es mayor que en cualquier otro departamento del Perú (7.6%) debido al desordenado estilo de vida en las poblaciones urbanas.
¿Qué es la diabetes?
La diabetes es una enfermedad crónica no contagiosa. Algunas personas también la desarrollan después de ser afectadas por alguna otra patología.
Entre sus principales síntomas se incluyen los altos niveles de azúcar en la sangre y en la orina; la acción de orinar frecuentemente; hambre continuo (polifagia); sed excesiva (polidipsia); pérdida de peso debilidad y cansancio; irritabilidad y los cambios de ánimo.
Además, existe una sensación de malestar en el estómago y vómitos; infecciones frecuentes; vista nublada; las cortaduras y rasguños no curan, o lo hacen muy lentamente; picazón o entumecimiento en las manos o los pies e infecciones recurrentes en la piel, las encías o la vejiga.
Existen dos tipos de diabetes, la tipo I y la tipo II.
En la primera el organismo produce muy poco o nada de insulina lo que obliga a aplicársela para mantener al organismo equilibrado y puede producir picos de baja o alta de azúcar en la sangre del paciente, lo que lo puede llevar hasta un coma diabético.
La diabetes tipo II es la más frecuente pero de tratamiento más sencillo. En este caso, el páncreas sí produce insulina pero esta no funciona de manera adecuada.
Ese tipo de diabetes se da más en los adultos mayores de 40 años, personas con exceso de peso y con antecedentes familiares de la enfermedad. Sin embargo en los últimos años a aumentado su incidencia en personas jóvenes.
Los factores de riesgo incluyen los antecedentes de tipo familiar, la obesidad, los malos hábitos alimenticios y la poca actividad física.
Una diabetes mal llevada puede ocasionar daños irreparables en la salud, causar discapacidad y hasta la muerte.
Entre los daños que conlleva el mal tratamiento de esta enfermedad están la ceguera, problemas nerviosos, insuficiencia renal que obliga al paciente a someterse a hemodiálisis, daños en el corazón, problemas circulatorios, problemas en los pies, y la amputación de algún miembro.
¿Cómo se trata?
Para la doctora Olga Núñez, endocrinóloga del Hospital Rebagliati, la falta de información hace que mucha gente tome consciencia de la gravedad de la enfermedad cuando ya es demasiado tarde.
"Cuando nosotros hacemos trabajo de campo llegamos a poblaciones donde hay gente que vive con 300 de glucosa y no tiene un solo síntoma o no les ha hecho caso y ya se acostumbró a vivir con la glucosa alta. Cuando se les diagnostica han pasado años y ya hay complicaciones establecidas que son muy costosas de sobrellevar", explica.
Lamentablemente no existe cura para esta enfermedad, pero un tratamiento adecuado y un estricto régimen de nutrición y ejercicios, pueden permitirle al paciente llevar una vida casi normal.
"No hay absolutamente ninguna cura para la diabetes, pero es muy importante que el paciente esté motivado y que tenga metas de control y educación. Este tipo de paciente es al que mejor le va a ir a largo plazo", comenta la doctora Núñez.
Karen Martínez
Fotos: Carlos Guerrero