En la actualidad cinco millones de personas mueren cada año a consecuencia de la adicción al tabaco pero esta cifra aumentará dramáticamente en los próximos años. La mitad de los fumadores, morirá a causa de alguna enfermedad relacionada con su hábito.
Aunque en nuestro país no existen estudios que revelen datos exactos sobre el consumo del cigarrillo, se estima que la tasa de tabaquismo en el país llega al 26%, que el 10% de muertes están relacionadas al tabaco y que el 35% de jóvenes peruanos fuma, de los cuales el 4% tiene menos de 13 años.
Aunque Perú no es considerado un país de fumadores en comparación a otros países de la región como Chile o Argentina, llama la atención el hecho de que el aumento en el consumo sea en adolescentes entre 12 y 15 años.
Según cifras de la OMS, una quinta parte de la población adolescente ya fuma. La mitad de ella terminará siendo adicta y probablemente el cincuenta por ciento de adictos sufrirá una muerte prematura,si tomamos en cuenta que los fumadores viven en promedio 14 años menos que los no fumadores.
Daños irreparables
Nueve de cada diez casos de cáncer del pulmón son producto del consumo del tabaco. También se ha demostrado la relación entre este y otros tipos de cáncer, como el de la laringe, boca, esófago y estómago.
Además se responsabiliza al tabaco del 30% de las enfermedades y muertes cardiovasculares, y de afectar todo el sistema respiratorio, circulatorio y reproductivo; lo que ocasiona, por ejemplo, abortos espontáneos y cáncer.
El humo del cigarro contiene 4,000 componentes químicos, de los cuales 50 son probadamente cancerígenos.
Cada cigarrillo fumado reduce casi 10 minutos de vida, lo que quiere decir que por cajetilla fumada perdemos 3 horas de vida.
Lo que aspiramos al fumar
Entre los elementos que ingresan a nuestro organismo cada vez que aspiramos el humo hay sustancias como alquitrán, monóxido de carbono y nicotina, esta última responsable de la dependencia en los fumadores.
La nicotina es un estimulante que incrementa la presión sanguínea y produce un estado de alerta. Sin embargo su efecto dura sólo veinte minutos y mantenerlo significa fumar sin parar y causa el engrosamiento de las arterias coronarias.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la nicotina es más adictiva que el alcohol, la heroína o la marihuana.
El monóxido de carbono es el producto de la combustión y reduce la entrada de oxígeno al organismo aumentando el peligro de infartos y enfermedades respiratorias crónicas.
El alquitrán o brea se acumula en los pulmones dificultando también la entrada de oxígeno, este forma una película en los lugares del organismo donde hace contacto.
¿Se puede dejar de fumar?
La nicotina es un droga y como tal produce adicción y dependencia en el consumidor. Dejarla es tan difícil como recuperarse de un hábito a cualquier otro estupefaciente, por lo que muy pocas personas lo logran.
Decidir dejar de fumar es algo que debe ser tomado con la seriedad necesaria, es un proceso difícil que requiere de una fuerza de voluntad inquebrantable.
"La gente quiere y no quiere dejar de fumar., la adicción es tan fuerte que bloquea la voluntad" expresa el médico Roger Cabos, un ex fumador que ahora dirige una institución dedicada a luchar contra el vicio (Ver nota relacionada).
Cada año el 70% de fumadores intenta dejarlo, la mayoría no lo logra, pero las posibilidades aumentan si se cuenta con ayuda de profesionales del campo y el apoyo familiar. A veces son necesarios dos o tres intentos antes de conseguir resultados definitivos.
Los beneficios de dejar de fumar son invaluables, la mejora en la calidad y tiempo de vida son recompensas por las que vale la pena luchar.
El proceso de recuperación de la salud comienza inmediatamente después de dejado el vicio y en un tiempo los riesgos se habrán reducido significativamente.
Para lograrlo es necesaria una educación en el tema para conocer el verdadero problema tanto de salud como sicológico
"El cigarro se convierte en un bastón emocional para muchos. Lo sienten como parte de sí, llega como un amigo que está con uno en todas partes pero luego no se quiere ir y nos lleva irremediablemente hasta la muerte" reflexiona Cabos.
Dejar de fumar es una decisión propia y no se logrará sin la voluntad y el apoyo necesarios, dependerá de cada persona.
Karen Martínez