Fueron los actos más concurridos desde el mes pasado, cuando comenzaron las protestas masivas en el país, en medio del debate sobre una polémica propuesta de ley inmigratoria que se encuentra bloqueada en el Capitolio.
Hubo protestas en comunidades de todos los tamaños, desde una concentración de al menos 50.000 personas en Atlanta hasta otra de 30.000 en la comunidad agrícola de Garden City, Kansas, que tiene menos de 30.000 habitantes.
En Nueva York, los manifestantes mostraron carteles con consignas como: "Estamos en Estados Unidos", "los valores de los inmigrantes son los valores de la familia" y "legalizar, no penalizar". Un mensaje exigía: "Bush, renuncia".
"Amamos este país, que nos da todo", dijo Florentino Cruz, de 32 años, un trabajador ilegal de México, quien se encuentra en Estados Unidos desde 1992. "Este país fue construido por los inmigrantes".
"Gente del mundo, tenemos algo que decir en este momento", gritó en Atlanta el reverendo James Orang, de la Coalición de Georgia por la Agenda de la Gente, quien comparó las marchas con las protestas de Luther King y Chávez.
En la capital del país, miles de inmigrantes, familiares y simpatizantes marcharon el lunes desde los vecindarios hispanos y pasaron frente a la Casa Blanca.
En Nueva Jersey, con la Estatua de la Libertad al fondo, cientos de personas escucharon discursos en español y agitaron banderas de Estados Unidos, México y Colombia.
Una multitud se congregó en la Plaza Washington de Nueva York, antes de marchar al palacio del ayuntamiento. Un grupo de coreano-estadounidenses hacía resonar sus tambores cerca de hí.
Otro grupo marchó desde el Barrio Chino y hubo una tercera protesta en Brooklyn.
La policía se negó a calcular el número de asistentes, pero los organizadores dijeron que hubo 125.000 personas en el palacio del ayuntamiento.
En el Capitolio de Misisispí, medio millar de manifestantes cantaron en español la canción de gospel "Venceremos" ("We Shall Overcome"), asociada a las luchas por la reinvindación de los derechos civiles.
La ausencia laboral debido a las marchas tuvo un impacto importante en la producción de las plantas de la corporación Excel en Dodge City, Kansas, y Schuyler, Nebraska, indicó Mark Klein, vocero de la empresa, la segunda procesadora de carne en Estados Unidos.
"Asumimos que los trabajadores regresarán mañana", comentó Klein, agregando que la empresa no penalizaría las ausencias laborales del lunes.
En Carolina del Norte y en Dallas, grupos de inmigrantes propusieron lanzar un boicot económico a fin de mostrar el impacto que tendría en el sector financiero. En Pittsburgh y en otras ciudades, los manifestantes se congregaron en oficinas de legisladores para expresar su protesta por un proyecto de ley que limita los derechos de los inmigrantes ilegales.
En Tucson, Miguel Peñate, de 25 años y llegado de El Salvador hace seis, dijo que estar ilegal en Estados Unidos era su única opción. "No hay manera de venir legalmente aquí. Si la hubiese la gente no arriesgaría sus vidas en el desierto", dijo en referencia al cruce fronterizo entre México y Estados Unidos, la vía más común para los indocumentados.
En Atlanta, la policía calculó que unas 50.000 personas, muchas de ellas luciendo camisetas blancas y agitando pancartas y banderas de Estados Unidos, marcharon por las calles de una urbanización de inmigrantes.
La marcha en Atlanta, de más de tres kilómetros de largo, fue en apoyo a los derechos de los inmigrantes y en protesta por un proyecto de ley que debe ser promulgado por el gobernador de Georgia, Sonny Perdue. Si es firmado, exigirá que los adultos que soliciten beneficios administrados por el estado demuestren su presencia legal en el país.
Nineth Castillo, una mesera guatemalteca de 26 años, comentó en Atlanta que en 11 años en Estados Unidos jamás ha tenido papeles. "Si nos expulsan, volvemos mañana", respondió entre carcajadas al ser consultada sobre los riesgos que corría al protestar frente a la policía.
En Pittsburgh, un grupo más pequeño, constituido por unas 100 personas, desfiló frente a la oficina del influyente senador republicano Arlen Specter, presidente de la Comisión Judicial del Senado.
A pesar del fracaso de un acuerdo bipartidista sobre una ley de inmigración, Specter expresó optimismo el domingo de que los senadores puedan aprobar un proyecto de ley cuando vuelvan del receso en dos semanas.
En Carolina del Norte, centenares de hispanos se aprestaban a abandonar sus tareas o boicotear compras el lunes para demostrar el impacto financiero que tiene la comunidad latina en los negocios.
En Pensacola, Florida, el mexicano Cruz Luna marchó junto a su esposa y cuatro hijos. De la familia, los dos niños más pequeños nacieron en Estados Unidos. "Queremos enviar un mensaje contundente hoy, un mensaje de que queremos leyes justas", dijo Luna.
Las protestas del lunes siguieron a una jornada de desfiles en 10 estados que atrajeron a multitudes. Sólo en Dallas, se calcula que se congregaron entre 350.000 y 500.000 personas para respaldar los derechos de los inmigrantes.
En esa ciudad de Texas, activistas instaron el lunes a inmigrantes que muestren su poder de compra absteniéndose de adquirir productos durante un boicot económico. Se proyectaban también actos de protesta para el lunes en Houston, El Paso, y Austin.
Varios miles de personas se congregaron en Filadelfia en defensa de los inmigrantes.
Varios centenares realizaron marchas en South Bend, Indiana, y en Lexington, Kentucky, agitando carteles en que se leía, "Todos fuimos inmigrantes alguna vez", y "No somos terroristas".
El domingo, en Salt Lake City, 20.000 personas desfilaron exigiendo leyes que protejan a los inmigrantes, una cifra muy superior a la esperada, dijo la policía. Otras 50.000 personas desfilaron en San Diego. Hubo también manifestaciones en Minnesota, Nuevo México, Michigan, Iowa, Alabama, Idaho y Oregon.
Un proyecto de reforma a la ley de inmigración ha quedado estancado en el Congreso. Los manifestantes pidieron a los legisladores que ayuden a unos 11 millones de indocumentados a establecerse legalmente en el país.
En Birmingham, Alabama, los manifestantes marcharon por las mismas calles donde defensores de los derechos civiles se enfrentaron a la policía en la década del sesenta, y efectuaron un acto en un parque donde hay una estatua del reverendo Martin Luther King.