La historia ocurrió en la ciudad de Horsens y tiene los ingredientes de una comedia cinematográfica: una bonita casa, un marido ausente y un cuarentón dispuesto a aprovechar la ocasión para disfrutar de una prometedora noche de pasión.
El problema fue que el marido, fornido, temperamental y poco amigo del diálogo, llegó por sorpresa en mitad de la madrugada del domingo pasado.
El invitado clandestino decidió echar tierra por medio y salió por la ventana para darse cuenta de que el tejado de la casa era la única vía de escape.
Así, en plena noche escandinava y con una temperatura cercana a los cero grados, el amante pasó cerca de dos horas en el tejado sin llevar consigo nada más que el miedo en el cuerpo.
Un vecino madrugador de un apartamento cercano descubrió su presencia en el tejado y alarmó a la Policía local, que acudió de inmediato a la casa y avisó a los bomberos para que bajaran del tejado al humillado y congelado amante.
"La gente del edificio pensaba que era un suicida que estaba a punto de saltar y llamaron inmediatamente al 112", afirmó al diario "BT" el jefe de bomberos de la localidad, Ole Hansen, después de que el suceso pasara de cotilleo local a las páginas de los periódicos nacionales.
Así, gracias al despliegue policial y de los bomberos, toda la calle fue testigo de la infidelidad de su vecina y de la humillación del amante, quien prefirió no volver a la casa a buscar su ropa y pidió a los agentes que la recogieran por él.