Mazzota, de 44 años, caminaba por el paseo marítimo de Ostia
protegiéndose de la fuerte lluvia con un paraguas y, cuando se
disponía a abrir la puerta del colegio, fue alcanzado por un rayo,
según publica el diario romano "Il Messaggero".
"Vi una fuerte luz y la electricidad recorrió mi cuerpo desde la
cabeza a los pies. Me quedé sin respiración y pulso durante unos
segundos", afirma Mazzota, quien añadió que su paraguas resultó
desintegrado ya que actuó como pararrayos.
La víctima no llegó a perder la consciencia, por lo que pidió
ayuda a los viandantes, que en pocos minutos le trasladaron al
hospital.
Los médicos no daban crédito a la narración de Mazzota y tras
realizarle un examen médico exhaustivo comprobaron que,
efectivamente, había sido alcanzado por un rayo pero que no
presentaba lesiones, excepto una pequeña quemadura en una mano.
La explicación a este "milagro" puede encontrarse en una
chincheta que se le había clavado en el zapato, posiblemente en el
centro escolar y que actuó como toma de tierra ante la descarga.
"Es un hecho posible", explicó al rotativo romano el médico de
urgencias Alberto Matcovich.
El bedel fue dado de alta pocas horas después, cuando los médicos
comprobaron que se encontraba bien.