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Editorial - 26/03/2001 ¿CUÁL ES EL NIVEL ÓPTIMO DEL ISC A LOS LICORES? De acuerdo a un estudio técnico, la tasa del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) óptima para los licores es la que maximice los ingresos tributarios y minimice la informalidad y el contrabando. Actualmente, la tasa de impuesto selectivo al consumo, que rige desde enero de este año, es de 40 por ciento. Sin embargo, esta tasa está muy lejos de poder ser considerada como óptima. Al contrario, ya que se está aniquilando de la industria de licores del país. Es por ello, que creemos necesario establecer el nivel óptimo de la tasa impositiva para recaudar más y salvar a las empresas que el propio Estado ha sumido en la paralización. Precisamente, Arthur Laffer, asesor presidencial de la administración de Ronald Reagan y economista de la Universidad de Carolina del Sur, a través de la curva que lleva su nombre, demuestra cómo actúa la tasa impositiva sobre los ingresos tributarios y dónde se encontraría la tasa óptima. La fórmula es tan sencilla que no se necesita ser economista para entender este concepto, fácil y práctico. No se comprende cómo el Estado peruano ha caído en la política tributaria irracional, cortoplacista y perjudicial para sus propios fines y para la industria de licores. Esa curva muestra que a medida que la tasa aumenta, el ingreso del fisco crece al principio hasta llegar al punto óptimo. Pero luego empiezan a decrecer a pesar de los mayores impuestos. La elevación del ISC por encima del nivel óptimo, como en el caso peruano, origina la reducción sistemática de la recaudación tributaria. Es decir, una tasa impositiva justa reduce automáticamente la informalidad y el contrabando, no beneficia ni perjudica a nadie, incrementa los ingresos al fisco y da un tratamiento equitativo a todos los productos que compiten en el mercado. Mediante el Decreto Supremo de enero último, el Estado modificó el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) a los licores, estableciendo una tasa de 20 por ciento para los vinos y demás bebidas fermentadas y otra tasa de 40 por ciento para los licores destilados de mayor contenido alcohólico, en un exabrupto que peca de improvisación, falta de estudio y hasta de criterio. Al parecer, sólo se ha tenido en cuenta que la tendencia mundial es gravar a los licores de acuerdo a su grado alcohólico. Pero esto no puede aplicarse a la realidad peruana por el alto grado de informalidad. Un incremento de los impuestos se traduce rápidamente en mayores volúmenes de contrabando. El elevado ISC fue expedido para obtener una mayor recaudación pero sólo ha logrado disminuir los ingresos tributarios, casi quebrar a la industria formal, incrementar el contrabando escandalosamente con la consiguiente corrupción de funcionarios y fomentar la fabricación clandestina de licores que ha causado muertes y daños irreversibles en la salud de los consumidores. Además, recientemente se analizó la posibilidad de bajar el ISC al pisco, pero esto constituye una discriminación tributaria para los demás licores destilados. Medida similar fue aplicada anteriormente en Chile, que durante años mantuvo una preferencia tributaria al pisco con relación a los demás licores, pero recientemente ha sido modificada. Es justamente debido esta discriminación entre licores llevada a cabo por Chile, que los países afectados como los Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, México y Perú, recurrieron a la Organización Mundial de Comercio (OMC) quejándose de que la carga impositiva desigual ponía en desventaja a los demás licores. Así, luego de tres años de discusión, se aprobó la reducción progresiva de las tasas que gravaban a los demás licores hasta que todas lleguen a ser iguales en un plazo de tres años. Es decir, la OMC falló a favor de los países reclamantes, entre ellos el Perú. La medida discriminatoria chilena consiguió una distorsión de los precios en el mercado ya que abarató artificialmente el pisco, incrementando sus ventas en 500 por ciento mientras los demás licores sustitutos como el whisky, ron, gin, tequila, vodka, etc. reducía considerablemente sus ventas. Ahora el Perú estaría cometiendo una bochornosa contradicción al aplicar la misma medida de la cual se quejó en la organización mundial. Ante esta situación, es probable que los países afectados recurran nuevamente a la OMC para demandar una rectificación peruana. Con el precedente de Chile, fallará más rápido y en forma contundente. En suma, las pautas que permiten llegar al impuesto óptimo tiene connotaciones muy poderosas porque incrementan los ingresos del fisco y dan un trato igual a todos los productos que compiten en el mercado. |
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