La columna de Hernán Garrido Lecca.



 

 
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Editorial - 16/02/2001
SOBRE LA JUSTICIA SOCIAL

El debate electoral se calienta y el concepto de "justicia social" aparece como lugar comùn. Escuchamos, por doquier, a àcidos crìticos de la mala distribución de la riqueza en el Perù. Para mì, lo màs dramático de nuestra situación, sin embargo, no es la mala distribución de la riqueza pues èsta podría ser mejor y eso no implicarìa, necesariamente, un orden màs justo: en un paìs como el nuestro es, tambièn, indispensable entender la injusticia de la desigual distribución de la pobreza y los problemas de sus causas y efectos. El énfasis pues no ha de estar en castigar la riqueza sino en acabar con la pobreza.

El desempleo de 9 por ciento y el subempleo de màs de 50 por ciento que tenemos en el Perù, por ejemplo, no se distribuyen por igual entre los habitantes de Lima y los del resto del paìs como tampoco se distribuyen por igual entre hombres y mujeres o entre jóvenes, adultos y adultos mayores. Por eso, no es lo mismo crear un empleo en la industria que un empleo en el sector turismo: este ùltimo trabajo irà en el 60 por ciento de los casos a un peruano en provincias y, màs importante aùn, en el 45 por ciento de los casos a una mujer. Sì, a diferencia de todos los demàs sectores de la economía, el turismo prácticamente brinda igualdad de oportunidades a hombres y mujeres.

No es esta una apología de las bondades del turismo. Pretendo tan sòlo llamar la atención de quienes estamos participando en el debate electoral sobre todo aquello que un promedio estadístico no muestra. Para dar respuesta a "los grandes problemas del Perù" puede ser suficiente la memoriosa demagogia de los promedios pero para resolver los "pequeños" (por su sabor domèstico) problemas de los peruanos -los verdaderos: los de la vida cotidiana- es necesario, primero, sensibilidad para entender lo que esconden los guarismos; segundo, imaginación para proponer siempre màs de una solución; y, tercero, coraje para poner en marcha una o màs de esas soluciones.

En este contexto, preguntarìa entonces ¿què debemos entender por justicia social?¿Es acaso algo tan simple como justicia redistributiva? Creo que ha llegado la hora de reinventar el contenido del concepto. Creer que la justicia social implica la redistribuciòn de la riqueza revelarìa miopía política e històrica. Necesitamos màs riqueza y, por eso, hemos de tener cuidado de no limitar las posibilidades de generarla. Tenemos, tambièn, que evitar destruirla por dogmatismos económicos (como en la década pasada).

El nuevo Estado que debemos construir no puede pues reducir la aspiración a la justicia social a un simple "quitarle a los ricos para darle a los pobres". El nuevo Estado debe ser el socio minoritario y el gerente de bienestar de todos aquellos peruanos o extranjeros, grandes o chicos, que generen riqueza en el Perù. El nuevo Estado tiene que entender, entonces, la justicia social como la permanente búsqueda por mayor equidad entre las oportunidades de todos los peruanos vistos desde todas las formas posibles de la marginaciòn: Lima vs el resto del paìs; hombres vs mujeres; jóvenes vs adultos mayores; hispano hablantes vs no-hispano hablantes; católicos vs no católicos; entre otras.

De aquì que el concepto de justicia social es màs que un concepto estadístico: la justicia social tiene que ver con la moral, no con los números. Por eso, quizà la dimensión màs difícil de comprender en el àmbito de la justicia social es la equidad de oportunidades entre quienes estamos aquì y quienes ya no estàn o todavía no estàn y estàn por venir. Justicia social para con quienes ya no estàn es, por ejemplo, perseguir y sancionar a quienes son responsables de desapariciones forzadas. Justicia social para con quienes todavía no estàn y estàn por venir es, por ejemplo, procurar un medio ambiente sustentable y sancionar a quienes contra èl atenten.

La justicia social es, en suma, la legìtima aspiración política de una democracia. Quienes por confusión o subalterno interés reducen la justicia social a una versión postmoderna del espíritu de Robin Hood, enredándose con unos cuantos promedios estadísticos, suelen ser quienes -precisamente- no estàn preparados para luchar por ella.






Cuidado con el cuento de la guerra


En este contexto, preguntarìa entonces ¿què debemos entender por justicia social?¿Es acaso algo tan simple como justicia redistributiva? Creo que ha llegado la hora de reinventar el contenido del concepto.