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La columna de Hernán Garrido Lecca.



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Editorial - 23/05/2002
Cuidado con el cuento de la guerra
Hace un par de meses, conversaba con un amigo e importante dirigente político sobre que podría hacer el Presidente Toledo para revertir su creciente impopularidad (lo que se registraba en los sondeos de opinión). Especulamos por un rato y nos propusimos, como ejercicio de política-ficción, imaginar qué escenario tendría que configurarse para que la tendencia de rechazo a su gestión se revertiese. Convenimos rápidamente que no se trataba de más o mejor pagados asesores de imagen pues la opinión pública sabe diferenciar claramente los comerciales -así sean publi-reportajes- de los hechos. Luego de intercambiar algunas ideas, concluimos que sólo había dos posibilidades. Primero, un repentino -boom- económico. Sin embargo, también concluimos que el tiempo del que gozaba el Presidente antes de caer en cifras de un dígito no era el suficiente como para que los resultados del paquete más acertado de medidas dictadas al día siguiente, madurase para convertirse en confianza en bienestar en el futuro mediato. Así las cosas, convenimos que el -boom- tendría que ser el resultado de algo tan improbable como encontrar grandes reservas de petróleo ligero en el distrito de Ventanilla, como a dos cuadras de La Pampilla. Por lo improbable, decidimos pasar al otro escenario.
El segundo escenario es el de la unión de todos los peruanos ante la amenaza enemiga. El enemigo podría ser interno o externo: un Sendero resucitado o unas FARC entrometidas. El problema con este escenario -admitimos menos improbable que el anterior- es que también puede ser -fabricado-. No hace falta ser más allá de un aficionado a la historia para enumerar decenas de situaciones en las que un gobierno debilitado por sus errores y crecientemente impopular halla en la guerra inminente la salida primitiva, simple, primaria políticamente hablando, a su encrucijada.
Es absolutamente indispensable para la democracia peruana que el Presidente Toledo termine su mandato. Es indispensable para la vida cotidiana de todos los peruanos. Se que esto último es más difícil de digerir pero es así: un recorte en el mandato del Presidente Toledo sería más que un fracaso de Perú Posible, un fracaso de los partidos políticos y la democracia en el Perú. Por eso es que todos tenemos que preocuparnos en cómo hacer para crear las condiciones de gobernabilidad que hoy parecen desvanecerse tras la caída en picada de la popularidad del Presidente. No cesaremos en repetir esto ni en brindar sugerencias para construir la gobernabilidad del país. Sin embrago, es necesario precisar que tampoco vamos a permitir que se nos invente una amenaza, que se trafique con los temores de nuestras madres y las pesadillas de nuestros hijos.
Este último domingo, al escuchar al Ministro del Interior entrevistado por la señora Mónica Delta, mis hijos de 13 y 9 años, angustiados, me preguntaban si Sendero volvería, si volvería a haber coches bombas (de los que ellos han escuchado pero prácticamente no han vivido). No Fernando. No podemos permitirte que digas -los extremistas- y no nos digas quiénes son y qué vas a hacer con ellos. No podemos permitirte tampoco, como demócratas, que acuses entre líneas al PCP Patria Roja: o son o no son terroristas. Si lo son: pruébalo. Si no lo son: pide disculpas.
Si se trata de guardar un silencio estratégico entonces no hables y actúa. Aplica todo el peso de la ley. Para ello contarás con el respaldo de todos los peruanos. Pero no juegues con nuestra memoria colectiva porque si terminamos por creer que lo que está detrás de tus palabras es fabricar el enemigo al cual tenemos que vencer, la respuesta popular podría ser, allí sí, incontrolable.
¿Por qué fabricar un enemigo que no existe cuando tenemos enemigos comunes y reales como el desempleo y la pobreza? Un poco de imaginación. Un poco de tenacidad. Un poco de audacia. Menos recetitas y letanías privatizadoras. Yo si creo que hay que privatizar las eléctricas del sur pero creo que ustedes con su insensibilidad e incapacidad para comunicar han abortado esa posibilidad por el momento. Hay otras formas de financiar el déficit fiscal (US$ 500 millones en inmuebles o US$550 millones en activos financieros, por ejemplo) pues todos entendemos que ya no se trata de reforma económica sino de caja. Entreguémosle el 100% de los recursos obtenidos de la privatización a Tacna y Arequipa para que sus gobiernos regionales hagan obras de infraestructura y, así, veamos si es posible privatizar esas empresas. Gobiernen, no conspiren (porque insinuar una guerra si no existe no es otra cosa que conspirar).

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Un recorte en el mandato del Presidente Toledo sería más que un fracaso de Perú Posible, un fracaso de los partidos políticos y la democracia en el Perú.
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