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Sadam Hussein
Perfil
Sadam Hussein: ante la apuesta mas arriesgada de su vida
Sadam Husein tiene afición a los juegos de riesgo y su audacia le ha permitido salir airoso de muchas intrigas palaciegas, varios golpes de Estado y algunas guerras, pero con 64 años se enfrenta a la apuesta más arriesgada de su vida.

Frente a la determinación, justificada o no, del presidente de EEUU, George W.Bush, de sacarle del gobierno, el lider iraquí ha vuelto a recurrir a todas sus artimañas de viejo tahúr, que esta vez no parecen suficientes para ganar la partida.

Nacido el 28 de abril de 1937 en la localidad de Tikrit, al norte de Basdad y cuna también del mítico Saladino, Sadam emprendió pronto una carrera política jalonada de conspiraciones, intentos de asesinato y asaltos al poder.

A los 19 años ingresó en las filas del Partido Arabe Socialista Baaz, lo que le valió ser encarcelado por sus actividades en contra de la monarquía iraquí, cuyo derrocamiento poco después no calmó los ánimos del joven panarabista.

En 1958, con 22 años, Sadam intentó matar al general Abdul Karim Qasem -sucesor del Rey Faisal-, en una operación que fracasó y en la que resultó herido en la rodilla por una bala que, segun algunas versiones, se disparó el mismo al errar el objetivo.

Acusado de complot, fue condenado a muerte en rebeldía en febrero de 1960, fecha en la que ya había logrado escapar, vestido de mujer y a través de Siria, a Egipto, donde el Gobierno de Gamal Abdel Nasser le concedió asilo político.

Regresó a Bagdad en 1963, a los 26 años, para comenzar de nuevo a intrigar contra el Gobierno, argucias que le llevaron por segunda vez a la cárcel, de la que pudo escapar a fin de participar y con gran protagonismo en la revolución de 1968.

Sadam comandaba el primero de los tanques que el 17 de julio de ese año rodearon el palacio presidencial de Bagdad y al poco era nombrado vicepresidente del Consejo del Mando de la Revolución, máximo organo del poder.

Aunque todavia bajo la autoridad formal del entonces jefe de Estado, Ahmad Hasan Al Bakr, Sadam se convirtió en la decada siguiente en el "hombre fuerte" de Irak, hasta que en julio de 1979 se hizo directamente con el poder nominal y sin ambajes.

Un año después inició su carrera belicista, al involucrar en 1980 a Irak en una guerra contra Irán por el estratégico territorio del Chat al-Arab, puerta de salida al Pérsico, en un conflicto que costó la vida a cientos de miles de personas antes de concluir en 1988.

Dos años después, Sadam fijo su atención en otro vecino, Kuwait, que ordenó invadir el 2 de agosto de 1990 y del que sus tropas fueron expulsadas a los siete meses por una coalición militar liderada por EEUU, en la conocida como Guerra del Golfo.

Pese a que tanto la guerra con Iran como la invasión de Kuwait le proporcionaron muchas más perdidas que beneficios, Sadam mantiene el farol de que fue el ganador de ambas y también siempre ha negado los testimonios que le implican en un rosario de sevicias.

Sadam está acusado de emplear gases tóxicos contra los iranies y para aplastar las rebeliones del Kurdistán iraquí, fuera de su control desde el fin de la guerra del Golfo, y de los chiítas del sur de Irak, con el resultado en los dos casos de miles de victimas.

A esas campañas se suma la desaparición y tortura de rivales en el interior del régimen, donde a base de un permanente ejercicio de la represión ha sobrevivido a varias tentantivas de derrocarle.

Sadam se casó en 1963 con su prima Sajida, quien le dió cinco hijos y que ha conservado la dignidad de primera dama pese a que a fines de los ochenta se divorciara de ella para contraer nupcias con Samira, ex mujer del presidente de las lineas aereas iraquies.

Como a casi todos los jugadores, a Sadam le gustan los puros, las armas de fuego y los trajes de corte fino, e igual que el resto de panarabistas de su generación mantiene que "hay tres criaturas que Dios nunca debió crear: los judios, los persas y las moscas".

Efe

 El Detalle
Sadam está acusado de emplear gases tóxicos contra los iranies y para aplastar las rebeliones del Kurdistán iraquí, fuera de su control desde el fin de la guerra del Golfo, y de los chiítas del sur de Irak, con el resultado en los dos casos de miles de victimas.

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