Los soldados realizaron los primeros disparos en el momento en el
que la muchedumbre intentaba asaltar el edificio en el que los
líderes de las etnias locales celebraban una reunión para designar
al árabe Mishaar al Jabari como nuevo gobernador de la provincia.
Muy poco antes, los manifestantes incendiaron un coche de color
gris delante de la verja del recinto, y lanzaron una lluvia de
piedras que obligó a los soldados estadounidenses, y al enviado
especial de EFE, a refugiarse dentro del edificio.
La protesta comenzó a tomar un cariz agrio cuando los
representantes árabes y kurdos, y un teniente coronel del Ejército
de EEUU, salieron hasta el umbral de la puerta principal de la sede
de la gobernación y fueron abucheados por un sector de los
manifestantes.
Hasta ese momento, los concentrados escuchaban en la calle y a
unos 50 metros del edificio la arenga de un militante de la Unión
Patriótica de Kurdistán (UPK), al que protegían una decena de
miembros de la milicia armada de ésta formación política.
Con el ambiente caldeado, llegaron cerca de 40 soldados de
soldados norteamericanos de refuerzo, apoyados por blindados y
varios jeep con metralletas de 50 milímetros, que acordonaron el
edificio situado en la avenida Shafa, en el corazón de Mosul.
Antes de que los soldados abrieran fuego por primera vez, el
enviado de EFE escuchó como un oficial estadounidense gritaba al
escolta de un líder local: "No dispares, no dispares".
El rugido de las ametralladoras de 50 milímetros y el sonido de
las ráfagas de disparos realizados por los soldados estadounidenses
no tardó en aparecer.
Los soldados y varios miembros de las fuerzas especiales, que
tomaron posiciones en la puerta principal tras una mesas de aluminio
y en cada una de las ventanas de las dos plantas del edificio,
dispararon ráfagas de forma intermitente durante casi dos horas.
En varias ocasiones, el enviado de EFE, que se encontraba en la
segunda planta, fue invitado por los soldados a tirarse al suelo
para protegerse de los disparos que individuos no identificados
realizaban desde el exterior hacia las ventanas del edificio.
El grito de "RPG,RPG" (cohete propulsado) dado por un miembro de
las fuerzas especiales, llevó a que los soldados se retirasen de sus
posiciones ubicadas en el lado derecho del edificio, que retomaron
poco después cuando se comprobó que había sido una falsa alarma.
Al mismo tiempo que las fuerzas estadounidenses, los lideres de
las etnias y sus escoltas seguían sitiados por los manifestantes,
que se encontraban a varios cientos de metros, y por los disparos
intermitentes de individuos camuflados entre la turba, un avión caza
F-15 comenzó a sobrevolar a baja altura la ciudad de Mosul.
En la primera planta del saqueado edificio de la gobernación, y
en lo que debió ser el despacho del antiguo gobernador, los líderes
de las etnias y sus escoltas andaban de una esquina a otra con
rostro preocupado o charlaban entre sí sentados sobre sillones
traídos expresamente para la reunión.
"Ha sido un error celebrar la reunión en este edificio, que esta
ubicado en el centro de Mosul", dijo a EFE el gobernador, Mishaar Al
Jabari, árabe de la oposición y político iraquí bien visto por la
Secretaría de Defensa de Estados Unidos.
Cuatro horas después de que comenzará el episodio violento, el
gobernador de Mosul, los líderes locales, sus escoltas y varias
decenas de soldados estadounidenses seguían atrincherados en el
edificio, mientras que de las calles de la ciudad había desaparecido
la gente.
"Han estado muchos años sin poder hablar y ahora se desahogan de
esta forma", añadió el gobernador.