Durante una rueda de prensa, el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, confirmó que funcionarios estadounidenses y representantes políticos iraquíes se reunirán en algún momento
"después del sábado" para iniciar las discusiones sobre el futuro de Irak y la instalación de una autoridad interina.
Fleischer dijo que Bush siguió por televisión el derribo de una estatua del presidente iraquí, Sadam Husein, en una plaza de Bagdad, pero pidió cautela porque aún quedan combates por delante.
"Creo que el presidente declarará la victoria cuando lo crea oportuno", afirmó el portavoz.
Bush tuvo una serie de reuniones con los principales líderes del Congreso y con el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, antes de sentarse a ver cómo los iraquíes arrastraban la estatua por las calles de Bagdad, dijo Fleischer.
Pero "la guerra no ha terminado" y las tropas estadounidenses permanecerán en Irak el tiempo que sea necesario, afirmó el portavoz.
"El primer mensaje (de Bush) es que debemos tener cautela, porque nuestras fuerzas armadas aún están en situación de peligro, aún quedan combates por delante" y aún hay ciudades, particularmente al norte del país, con bolsas de resistencia, agregó.
El segundo mensaje es que esta guerra "de liberación" aún no ha concluido porque tampoco se han cumplido otros aspectos de la campaña militar, por lo que "no puedo predecir qué dirá Bush o cuándo", subrayó Fleischer.
El portavoz mantuvo un aire de cautela durante todo el encuentro con la prensa, aun cuando fue preguntado sobre las declaraciones del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, en las que comparó el derribo de la estatua con la caída del muro de Berlín en 1989.
Rumsfeld se reunió esta tarde a puerta cerrada con líderes del Senado para analizar los progresos en el frente de batalla y los planes de reconstrucción de Irak.