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23/02/2004 ALCA sin subsidios agrícolas Por: Gerardo Saavedra Mesones Congresista de la República Perú Posible El tema de la eliminación de los subsidios agrícolas sigue siendo la manzana de la discordia en el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), a propósito de la XVII Reunión del Comité de Negociaciones Comerciales llevada a cabo en Puebla, México, que congregó a representantes de 34 países del continente americano incluído el Perú, quienes no pudieron arribar a ningún acuerdo de importancia en el proceso de negociaciones, postergándose dicha reunión - para estudiar y consultar mejor el tema - hasta la primera semana de marzo. Como es harto conocido por los medios de comunicación, Estados Unidos no da su brazo a torcer en el tema de los subsidios que otorga a sus productos agrícolas haciéndolos más baratos y perjudicando las economías agrarias nacionales de los países menos desarrollados de la región. El país del norte evidencia cada vez más su voluntad de llevar adelante una estrategia de acuerdos bilaterales, como lo viene haciendo con Perú, a fin de aislar y debilitar la posición del Mercado Común del Sur (Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y recientemente Perú) que plantea la eliminación total de los subsidios agrícolas. Nuestro país, ahora integrando también el Grupo de los 14 (G14) compuesto por lo que ayer era el Grupo de los 5 (EE.UU., México, Chile, Costa Rica y Canadá) con la suma de Ecuador, Panamá, Nicaragua, Colombia, El Salvador, Guatemala y República Dominicana, defiende erróneamente la eliminación de solo algunos subsidios agrícolas, lo que a mi modesto entender perjudicaría gravemente los intereses nacionales. La posición de nuestros representantes del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo a cargo de las negociaciones del TLC, debe abandonar esta política atentatoria contra los intereses nacionales, dejando de lado el propósito de alcanzar un tratado con Estados Unidos en forma bilateral, contraviniendo con su histórica política solidaria, bolivariana y unida. Negociar solos con el país más poderoso del planeta nos llevará a claudicar la mayoría de nuestros propósitos e intereses nacionales, en pro de intereses hegemónicos de una nación que a través de una economía neoliberal hacia fuera y proteccionista hacia dentro, domina el mundo. Mas aún sabiendo la posición del gran país del norte - reafirmada en este cónclave - de que el tema de los subsidios agrícolas debe ser analizado no en el ALCA sino en el contexto de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Hay que recordar que el ALCA surgió en 1994, durante la I Cumbre de las Américas en Miami, donde todos los países americanos, excepto Cuba, acordaron y comprendieron la necesidad de conformar el mayor bloque comercial del mundo, con casi 800 millones de habitantes y un Producto Interno Bruto (PIB) de aproximadamente 11.5 billones de dólares, en una nueva estrategia internacional para enfrentar los grandes bloques europeo, asiático, etc. Pero el ALCA desde un inicio enfrentó un problema central y polémico: ¿cómo integrar naciones con economías totalmente disímiles, unas superdesarrolladas como Estados Unidos, Canadá y Brasil, y otras, subdesarrolladas, como la de los países caribeños y gran parte de los sudamericanos, entre ellos el Perú; con intereses, realidades y necesidades totalmente contrarios. Si pretendemos participar en el ALCA bajo la tesis que nuestra integración económica regional contribuirá al desarrollo del país, nuestra posición debe ser principista, democrática y plurilateral a fin de poder conjugar la fuerza necesaria para que nuestra capacidad negociadora sea equitativa a la fuerza hegemónica de los Estados Unidos, cuyo gobierno pretende consolidar a toda costa un neoliberalismo a ultranza que por sus mismas características haría que las grandes transnacionales arrasen con las economías débiles, pobres y pequeñas como la nuestra ahondando la crisis política y social que nos agobia, obstaculizando nuestro desarrollo económico, político y social, y profundizando la pobreza en el centro y sur de América. No podemos permitir que Estados Unidos - a través de negociaciones bilaterales - asuma una posición más ventajosa y obtenga réditos que no los podría obtener negociando en grupo, mientras que la contraparte obtenga beneficios mínimos y no pueda hacer nada para favorecerse con una eliminación de los subsidios agrícolas que tanto reclama y requiere para un desarrollo sostenido de su agricultura.
Nuestra posición debe ser inclaudicablemente: un ALCA sin subsidios agrícolas y negociado plurilateralmente, en conjunto, respetando nuestro derecho al progreso y elevación de la calidad de vida de nuestros ciudadanos. No hay otro camino. Juntos todo lo podemos, separados no obtendremos mayores beneficios para nuestro país.
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