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10/03/2004 ¿COMBATIR AL AGRICULTOR? O ¿COMBATIR AL NARCOTRAFICANTE? Por: José Miguel Devéscovi Congresista de la República Frebnte Independiente Moralizador (FIM) Últimamente hemos tenido la presencia en Lima, de los productores cocaleros reunidos para tratar temas vinculados a su problemática. Habiendo presidido la Comisión de Desarrollo alternativo y Lucha Contra las Drogas y Contra el Lavado de Dinero en la legislatura anterior, he podido observar que el mayor esfuerzo desplegado en la lucha contra la producción de drogas en el Perú, se enfoca hacia los productores o campesinos que se dedican a este cultivo. Aunque nos duela reconocerlo, mucho de ellos ven en este cultivo uno de los pocos cultivos (sino el único) que tiene una comercialización asegurada, y más aún, no tienen que preocuparse de llevarlo a los mercados, pues los narcos van hasta las parcelas mas alejadas para comprarles su cosecha. Esta simple realidad es un primer problema para el éxito del desarrollo alternativo proveniente de la sustitución de cultivos. Para corregir este problema, se debe poner mucho esfuerzo en dos temas; primero, desarrollar la infraestructura vial que les permita a los agricultores que optan por este cambio, sacar sus cosechas hasta los puntos de venta, y segundo, antes de recomendar cultivos alternativos, hacer los estudios previos para asegurarles un mercado y precios que le permitan obtener utilidades razonables. En estos momentos estamos trabajando en la elaboración de una ley que permita un mayor control sobre los insumos químicos, también llamados “precursores”, utilizados en la elaboración de drogas. Este es un tema muy importante, pues el impacto social de esta medida es muchísimo menor que si se ataca a los productores agrarios. El tema de los insumos es un eslabón de la cadena que al romperlo tiene un efecto geométrico en la disminución de la elaboración de drogas, y como consecuencia habrá menos demanda de hoja de coca, que a su vez tendrá como consecuencia la disminución de precios, haciendo así atractivos los cultivos alternativos. Por otro lado pienso que al que hay que atacar y combatir no es al agricultor. Al que hay que combatir y atacar es al narcotraficante que es el culpable del crecimiento de las siembras en las últimas década, ya que para el llamado consumo tradicional, sólo se necesitan alrededor de 12,000 Has. y no las cerca de 40,000 Has. actuales.
Es esta la razón que nos compromete a culminar cuanto antes la elaboración, aprobación y promulgación de esta nueva ley de control de insumos químicos que estoy seguro tendrá un efecto positivo en la reducción de la elaboración de drogas y por ende en las áreas dedicadas a este cultivo.
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