- ¿Hablo con reparaciones?
- Reparaciones contesta, señorita Del Piélago
- Mucho gusto, señorita Del Piélago. Vea, soy una residente barranquina y quiero reportar un desperfecto en mi teléfono.
- ¿Ah, sí? ¿Qué le ocurre a su engreído?
- Está muerto, señorita Del Piélago, mi teléfono está muerto.
- ¡Ay, qué pena! Mi más sentido pésame. ¿Y de qué se le murió, si no es indiscreción? Se lo pregunto, porque hay una plaga por ahí, que está matando teléfonos como pollos, una especie de moquillo telefónico.
- Es usted muy graciosa, señorita, en serio...., pero volviendo al tema, yo quisiera que hicieran algo por mi teléfono.
- Bueno, la Compañía no es una agencia fúnebre, pero como un servicio especial a nuestros clientes, podemos financiarle un entierro de segunda en el cuartel Tomás A. Edison, de Los Jardines de la Paz, con lloronas que imitan los sonidos de un teléfono timbrando de dolor....
- Por favor, señorita, qué cosas me está diciendo, hablo en serio y usted..., no sé, ¿se está riendo de mí? Le estoy diciendo que mi teléfono está muerto porque no emite ningún sonido.
- ¿Y qué cosa quiere, acaso es una radio?
- ¿¡Pero, qué le ocurre a usted!? ¿Se está riendo de mí?
- Lejos de mí semejante intención, señora...
- Entonces, por qué me responde tonterías.
- Discúlpeme, en realidad, tenemos órdenes de evadir el tema. Le diré la verdad: los teléfonos están anémicos, no tienen energía para funcionar.
- ¿Ah, sí? ¿Y por qué, ah?
- No hay plata para telefonina.
- ¿Perdón?
- Telefonina, alimento para teléfonos, la Compañía se quedó sin fondos para alimentar a los teléfonos y ellos están que se cuelgan de hambre, ¿comprende? También ellos...
- ¡Carajo! ¡Esto es el colmo!
- No, señora, es la Compañía Telefónica.
- ¡Dios mío, qué tengo que hacer para que me repongan la línea, por favor!
- Llame a Slim Center, nosotros no atendemos problemas de silueta.
- ¡Mi línea telefónica, estúpida! ¡Dios mío, me va a volver loca! ¿No entiende que mi teléfono perdió la línea?
- Sea clara, pues señora, yo le recomendaría un régimen de llamadas largas que le vayan quitando grasa a su teléfono, seguramente usted no lo usa mucho y lo tiene allí, colgado, inactivo, si quiere que su teléfono adelgace, hay que darle ejercicio... ¿Aló ¿Aló? ¿Aló, señora...?