¿Día Internacional del Orgasmo? Se preguntará la mayor parte de ustedes. ¿Quién y cuándo instituyó semejante día? Se rascará la cabeza la mayoría de ustedes. Es verdad aunque no lo crean, el Día Internacional del Orgasmo existe, desde hace cuatro años, gracias a la iniciativa del concejal del pueblo brasileño de Esperantina, Arimateio Dantas.
El pobre Arimateio había claudicado ante su fogosa esposa y para compensar los muchos orgasmos que le debía, no tuvo mejor idea que proponerle al Consejo de Esperantina la creación de un día dedicado a celebrar y estimular los chillidos, grititos, suspiros, exclamaciones, alaridos, Así Así, Dame Dame y demás expresiones vocales de placer emitidas por las mujeres durante el orgasmo, que es al acto sexual lo que el Te Deum en Fiestas Patrias.
Como habrán comprendido, lo que celebra el Día del Orgasmo es el orgasmo femenino, lo que termina siendo una manera indirecta de consagrarle los otros trescientos sesenta y cuatro días del año al orgasmo masculino. Y no faltaría razón, ya que la intensa pero breve ráfaga de placer que sacude al hombre durante la eyaculación, no puede compararse al ciclón con lluvia y truenos que implica un buen orgasmo femenino.
Además, el orgasmo masculino se firma sí o sí, parafraseando al Inútil, en tanto que el femenino muchas veces pierde el avión y se queda en tierra por culpa del macho apresurado o de esos individuos que tratan a una mujer como un taladro a una pared, meten la broca, hacen el hueco y se quitan, cuando deberían hacerlo, por lo menos, como un clavo, es decir, entrar y quedarse todo el tiempo del mundo sosteniendo el cuadro.
El Día Internacional del Orgasmo ya se celebra en varios países del Mundo. En Noruega es feriado (con numerito rojo) y en Dinamarca de orgasmo obligatorio, lo que significa que el hombre que no cumple con levantar a su mujer, su amante, su trampa, su para el rato o su cualquier cosa a las cimas del orgasmo, es multado con un año de abstinencia vigilada por una despampanante mujer policía.
Los ortodoxos del catolicismo que piden hogueras públicas para incinerar preservativos y se azotan con rosarios de plata cada vez que su vergaray se levanta y saluda a la bandera los domingos y días de guardar, están escandalizados con el Día Internacional del Orgasmo porque, a su insano juicio, promueve la juerga en la cama y despelota la santidad de la continencia.
Del escándalo han decidido pasar a la acción redentora y han formado un lobby para fomentar desde el Congreso peruano la creación del Día Internacional de la Abstinencia y la Virginidad. Dios no los oiga (porque este Congreso de tercera división y eso, es capaz de hacerles caso) y los queme bien a lo broaster y los sancoche, porque, como gritaban los cruzados de antaño: ¡Dios lo quiere! Sí, Dios lo quiere... al san orgasmo, mamita.