Portada
Portada
Nacional
Internacional
La noticia insólita
Especiales
Cultural
Archivo de Noticias
Videos
Enlaces
Radio en vivo
Servicios
Noticias BBC
Ventana
Parlamentaria

 Promoción



 Newsletter

Suscríbete y recibe diariamente los titulares del Canal Noticias en tu correo electrónico.
Click aquí


 Encuesta

¿Está de acuerdo con la vacancia de los congresistas que cambien de bancada?

Si
No
No sabe/No opina

 Audio en Vivo



 Escríbenos

Haz click aquí para enviarnos información, notas de prensa o comentarios.




 Artículo
 08/07/2005
 LAS OLIMPIADAS SON SOLO PARA RICOS
A propósito de la elección de Londres para los JJOO 2012

Una vez más otra ciudad rica ha sido elegida como sede de los próximos Juegos Olímpicos. Y la tendencia parece que seguirá siendo la misma. Los Juegos exigen grandes infraestructuras, tecnología punta, servicios de primera categoría y mucha seguridad. Todo eso significa una inversión millonaria al alcance sólo de un puñado de potencias económicas ¿Se ha pervertido el olimpismo para siempre?

Pese a que Sebastián Coe, el cerebro de la candidatura londinense, vendió exitosamente la imagen de unas Olimpiadas destinadas a promover el deporte entre los niños, es obvia la impronta millonaria que tendrán unos juegos organizados por una de las plazas financieras más poderosas del globo. Una vez más serán juegos con monstruosas edificaciones que –quince días después- pasarán a ser recintos feriales o salas de convenciones, con una parafernalia de seguridad rayana casi en el fascismo, con un baile de grandes corporaciones negociando sus derechos publicitarios, con una lujosa capacidad hotelera solo accesible para hinchas acaudalados y con un efecto lógico que casi nunca se menciona: Después de los Juegos, el presupuesto municipal de la ciudad organizadora casi siempre es deficitario, la especulación inmobiliaria hará su agosto y los fondos que suelen destinarse a salud, educación o asistencia social se reducen bastante más.

Los Juegos son un bonito negocio para un pequeño círculo de transnacionales financieras y mediáticas que sólo les interesa hacer utilidades al margen de promover un crecimiento irregular y discriminatorio en las ciudades. No hay nada tan opaco y elitista como un Comité Organizador que sólo rinde cuentas al Comité Olímpico Internacional (COI) mientras suele ningunear (o sobornar) a instituciones y colectivos ciudadanos que exigen saber en qué se gasta el dinero de su ciudad. Además se impone el Pensamiento Único que los Juegos son algo bueno para todos y vale la pena gastar tanto. Pensamiento que se bombardea sistemáticamente por todos los medios de comunicación para atontar al vecino y dejarlo sin iniciativa ni crítica. Incluso se crean organizaciones preocupantes como los “voluntarios olímpicos”: En la teoría es la colaboración desinteresada de los ciudadanos para poner su granito de arena al esfuerzo olímpico. En la práctica es un procedimiento destinado a cubrir con trabajo gratis una buena cantidad de actividades que bien podría hacer la gente calificada y con un merecido salario (no olvidemos, los juegos suelen ocupar siempre el calendario vacacional).

El monto de utilidades a ganar por las trasnacionales es tal que no se tardó mucho en utilizar métodos dolosos –concretamente, la corrupción- para lograr que ciertas candidaturas ganasen. Desde pasajes de avión regalados a los funcionarios hasta becas de lujo para los hijos de los mismos, todo valía para aplastar al adversario. Si saltó el escándalo y llegaron a tomarse medidas fue porque los perjudicados también eran ciudades ricas con empresas poderosas aunque no tan duchas en las malas artes.

El profesionalismo es otro culpable de la mercantilización de los Juegos. Hoy los mejores atletas ya no pertenecen a sus países sino a grandes corporaciones que exigen mucho más que una pista y una tribuna en condiciones. Desde hace mucho tiempo es costumbre que los deportistas ricos y famosos residan fuera de la Villa Olímpica, como si el roce con el resto de los competidores fuera infeccioso. La exigencia de altos niveles de seguridad y garantías de trato VIP no proviene de la mayoría de los atletas sino de poderosas agencias de seguros, pools audiovisuales e inefables representantes que velan por la inmaculada salud de sus deportistas de oro.

Los países pobres y medianos pueden hacer torneos mundiales no solamente dignos sino hasta deseables (Serían un espaldarazo a su infraestructura deportiva y civil). Pero de ninguna manera pueden llegar a los niveles de exigencia del COI. Niveles –lo repetimos- artificialmente altos y que condenan que los Juegos se hagan solamente en sociedades opulentas.

Para recobrar el olimpismo hay que cambiar radicalmente la filosofía de los Juegos. Restringir las deformaciones que le dan la lógica del espectáculo y la mercantilización para volver a fijarse en la persona humana y en la iniciativa ciudadana. Juegos que nazcan de la participación conciente de una sociedad solidaria, que desarrollen las virtudes de la práctica deportiva y que sean, efectivamente, un espacio de intercambio, diálogo y paz entre distintas culturas y países. Esas características, desgraciadamente, no las tendrán ni los Juegos de Pekín en el 2008 ni los de Londres cuatro años después. Perdonen el pesimismo.


 Datos del autor



(Lima 1965) Sociólogo, cursó estudios en la Pontificia Universidad Católica de Lima. Ejerció el magisterio en la Escuela Superior de Periodismo Bausate y Mesa y en la Escuela de Teatro de la Universidad Católica. Exiliado en España durante el fujimorismo, fue fundador y después director de Quipu, la primera revista cultural para inmigrantes peruanos en España. Actualmente, es el editor de la Revista Peruana de Literatura.


 Artículos anteriores

DIEZ LIBROS QUE TODO PERUANO DEBE LEER

LINDO ECUADOR

EL AÑO EN QUE PUBLICAMOS CIEN LIBROS DE POESÍA

UNIVERSIDADES DE JUGUETE, PAÍSES DESECHABLES

ESPLENDOR DEL SUR

EL ÚLTIMO PELDAÑO DE LA DESESPERANZA

MENDIGOS SENTADOS EN UN BANCO DE COCA

LAS MENTIRAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

¿VALE LA PENA CELEBRAR EL 1 DE MAYO?

LA EUROPA DEL MIEDO...Y EL PERÚ


 Publicidad