En un mundo tan audiovisual, donde la imagen lo dice y lo explica todo, donde los pocos textos que aparecen en la pantalla de una computadora, periódico o televisor sólo cobran sentido cuando la imagen los señala y les da movimiento; los libros se están convirtiendo, literalmente, en artículos decorativos. Frente a la condena de comprar enciclopedias para exhibirlas en la vitrina de las salas, nosotros defendemos su derecho a ser imprescindibles, su derecho a peruanizarnos.Los 7 ensayos del Amauta. Sigue siendo nuestra Biblia. Marcó un antes y un después a la hora de preguntar sobre nuestro país. Es evidente que no nos servirá mucho si lo leemos como manual, y lo veremos incompleto si lo leemos como vademécum. Pero es básico como mapa para conocer las rutas fundamentales del Perú. ¿Y qué hacemos cuando nos perdemos en un camino?
Conversación en La Catedral, con seguridad la más peruana de todas las novelas de nuestro eterno candidato a premio Nobel. Esas ganas de echar una mirada totalizadora al país, esas manías de intercalar historia y vida cotidiana, esa deslumbrante (e inigualada) arquitectura narrativa. Ese Zavalita, el gran antihéroe de nuestra literatura, esa pregunta compulsiva sobre el Perú que todos nos la hacemos llenos de ira o de alcohol; todo ello lleva nuestro pasaporte.
Horas de lucha, nos regala las piezas oratorias mejor construidas en el Perú. Más allá del sobrepeso de metáforas positivistas, brillan el espíritu rebelde, la necesidad de otra moral, la preocupación permanente por el país y un manejo del castellano bastante original: González Prada, casi un siglo antes que García Márquez lo reclamara, se atrevió a modificar la ortografía tradicional para hacerla más fresca y directa.
Los ríos profundos. Arguedas sigue siendo, qué duda cabe, el escritor más querido del Perú. Todavía sigue siendo un misterio esa enorme popularidad que se renueva generación tras generación: ¿La manera personal de narrar el campo? ¿La textura peculiar de su lenguaje, propio y único, sin caer en regionalismos? ¿El acento de ternura con la que habla de nuestro país? ¿Su sello inequívocamente andino? Cada vez que se lle el libro, salen más preguntas.
La palabra del mudo. Otro misterio peruano: Cuentos magistrales que se inspiran en la gris cotidianidad de una ciudad feísima y tristona como Lima, y sin embargo, parecen que le hablan al corazón de cualquier persona. El genio de Julio Ramón Ribeyro pudo transformar el provincianismo más pueril en pura literatura universal.
Perú, problema y posibilidad. En un tiempo en que todos vemos las causas de nuestros problemas en sucesos anecdóticos de anteayer, urge leer libros que entiendan nuestro país como un duro transcurrir de siglos, labrado por fuerzas multitudinarias y donde hay tanto o más sitio al optimismo que a la melancolía. El último párrafo del libro, un llamado al socialismo moderno, no tiene desperdicio.
Trilce. Otra peruanidad universal. Desde la memoria de un Santiago de Chuco íntimo, emerge una poética que transforma para siempre la literatura universal. Metáforas inéditas, combinatorias imposibles, palabras y sonidos destinados a reconstruir nuestro lenguaje. Sin duda, el mejor libro de poesía escrito por un paisano.
Peregrinaciones de una paria. El Perú descubierto por una mujer sola y extranjera. Flora Tristán, además, no se corta un pelo a la hora de exhibir las miserias de la joven república y denunciar flagelos como el esclavismo. El hecho que su obra fuera silenciada casi un siglo y el mencionado libro quemado en la plaza principal de Arequipa, son condecoraciones que pocos libros peruanos pueden exhibir.
Redoble por Rancas. Novela fundadora de una pentalogía a la que todavía no se le ha hecho suficiente justicia: Gamonales acomplejadamente tiránicos, líderes campesinos insomnes, invisibles o juergueros, caballos salvajes que aplastan ametralladoras e infanterías, una lucha tricentenaria e incombustible por la justicia
En estos tiempos de cinismo y desmemoria, una vuelta a la poderosa literatura comprometida es recomendable. Gracias Scorza.
Collacocha. La mejor obra de teatro clásico escrita por un peruano. Para Solari Swayne, la odisea de construir una carretera que una la selva con la costa se convierte una metáfora acerca de la necesidad de las convicciones y el precio de la fe frente a la ferocidad de la naturaleza y las debilidades de las personas. Básico para quien se plantee, una vez más, llevar la modernidad al Perú.
En esta antología arbitraria sé que me dejo muchos títulos en el teclado. Sea el extenso testimonio de las Tradiciones Peruanas, sea el peculiar examen a nuestra oligarquía que hace Bryce en su clásica novela. O el poemario simbólico de Heraud. O, sin ser tan solemnes, la rica literatura de aquel semanario Monos y monadas en los años heroicos bajo la dictadura militar. Literatura no nos falta, inteligencia y ganas de crear tampoco. Espero que tampoco nos falten lectores.