Demandas hasta por U$ 600 millones de dólares estarían siendo interpuestas en todo Estados Unidos en contra de las compañías Apple y de AT&T alegando prácticas monopólicas en contra de quienes "crackearon" sus celulares.
Cuando Apple anunció que los updates y upgrades del sistema operativo del iPhone podrían malograr -de manera permanente- aquellos que habían sido "liberados" por hackers, destapó una verdadera caja de Pandora.
En vez de retirarse avergonzados y culposos, los usuarios y hackers que se niegan a asociarse con el operador AT&T ha comenzado a interponer demandas en contra de ambas multimillonarias empresas, alegando que están siendo víctimas de prácticas monopólicas.
Y no sólo eso. También señalan que Apple habría desarrollado maliciosa e intencionalmente el último upgrade del sistema operativo del iPhone con el objetivo expreso de que los "crackeados" dejen de funcionar, obligando así a los usuarios a comprar un teléfono nuevo, asociado a AT&T.
Las demandas van más allá. Dicen que Apple podría arreglar los iPhones "crackeados" con un desinstalador del upgrade problemático, pero no querrían hacerlo para proteger sus intereses comerciales, vinculados a la operadora de celulares AT&T.
Aunque todas estas demandas están en proceso y todavía falta un tiempo largo hasta que se determine si serán desestimadas o por el contrario lleguen a algún tipo de veredicto, resulta evidente que el iPhone -celular multifuncional que desde el punto de vista tecnológico todos están de acuerdo en calificar de extraordinario- está abriendo puertas a una polémica que durará mucho tiempo.
Paradójicamente, el slogan del iPhone en su lanzamiento fue: "Apple reinventó el teléfono", algo que podría ser cierto, aunque no en el sentido que pretendía la empresa que lo creó.
Y es que la telefonía celular, en explosiva expansión en todo el mundo, va más rápido que los marcos legales que la regula. Hay muchas lagunas tecnológicas por resolver, y la aparición del iPhone no ha hecho más que ponerlas de manifiesto.
Por ejemplo, el celular de Apple, al ser también una microcomputadora con acceso inalámbrico a internet, podría correr programas de "voz sobre IP", como Skype o similares, con lo cual podría hacer llamadas iPhone a iPhone o iPhone a computadora, virtualmente sin costo.
Sin embargo, este tipo de desarrollos "alternativos", conocidos como "third party software", no corren en el iPhone actual debido a las restricciones de fábrica, restricciones que los hackers quieren abolir para darle mayor libertar a los usuarios, aunque esto represente pérdidas para las empresas propietarias de los derechos. Un terreno difícil.
Si bien la mayoría de analistas señalan que la posición de Apple y AT&T es sólida en términos legales y empresariarles, es indiscutible que las ventajas y restricciones del iPhone han puesto de manifiesto una serie de aspectos legales que deberán ser aclarados con un paso más dinámico y acorde al ritmo de la tecnología actual.