De acuerdo a lo dispuesto por el Arreglo de Lisboa relativo a la protección de las denominaciones de origen y su registro y según la definición establecida por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), se entiende por denominación de origen al nombre de un país, de una región o de un lugar determinado, que sea utilizado para designar a un producto originario de ellos, cuyas cualidades y características se deben exclusiva y esencialmente al medio geográfico, incluidos los factores naturales (geografía, clima, materia prima, etc.) y los factores humanos (mano de obra, arte, ingenio, tradición, etc.).
Con este argumento no hay quien pueda negar su originalidad. Pero veamos también de dónde proviene la palabra es cuestión. Pisco o pisku, palabra de origen quechua, servía para designar a una especie de aves que abundan en los valles de Ica, lugar que era habitado por un grupo humano destacado por su trabajo en cerámica y alfarería.
Uno de esos productos de alfarería fueron unos recipientes que servían para almacenar bebidas de toda naturaleza. A estos recipientes se les denominó piskos. El primer aguardiente de uva que se produjo en el Perú, tras la llegada de los españoles, se almacenó en piskos, y al pasar del tiempo este licor adquirió el nombre del envase que desde el principio lo albergó.