El último cabecilla de Sendero Luminoso, el autodenominado camarada "Artemio", amenazó al Estado peruano con reanudar sus acciones armadas sino negocia una amnistía para todos los sentenciados por terrorismo.
"Debemos sentarnos en una mesa, frente a frente y tratar de tomar el toro por la astas y dar los pasos verdaderos con el propósito real de zanjar en definitiva y llegar a la conclusión de este conflicto interno" dijo "Artemio" a un grupo de periodistas de Huánuco y Aucayacu en la selva alta del Huallaga.
Aún sin identificar, Alberto Cerrón Cardoso o Gabriel Macario Alá, camarada "Artemio", es el último cabecilla de Sendero Luminoso que supervive con un grupo de 70 seguidores en rústicos campamentos instalados en la selva del Huallaga.
Un reportaje de televisión del programa "Panorama" mostró a un grupo de subversivos impecablemente uniformados con polos que tienen la inscripción de "Ejército Guerrillero Popular PCP", y que se movilizan con total libertad por la selva mientras helicópteros de la Policía Nacional sobrevuelan la zona sin avistarlos.
Asimismo, los sediciosos lucen bien alimentados, habitan cabañas bien montadas y asisten a cursos de adoctrinamiento senderista.
Durante la reunión con la prensa, los terroristas mostraron armamento sofisticado entre ellos, lanzagranadas y ametralladoras Galil, que sólo son utilizadas por comandos de la Fuerza Aérea, además de fusiles de origen ruso, israelí y alemán.
"Si el Gobierno no atiende nuestras demandas nos veremos obligados, en defensa de nuestras vidas y del partido a continuar con la lucha armada para exigir una solución política" señaló Artemio durante la entrevista periodística.
El cabecilla senderista dijo que tenía numerosos militantes que se estaban "levantando" y que su movimiento estaba volviendo a crecer, no sólo como partido, sino como "ejército revolucionario"
Reconoció que la muerte de Héctor Aponte, "Clay", abatido en febrero de este año por la policía, afectó a su organización pero agregó que ya lo había reemplazado por otro militante.
Esta es la segunda vez que "Artemio" convoca a la prensa, el 24 de agosto del año pasado, un grupo de periodistas lo entrevistó en un campamento similar.
Por su parte Oscar Ramírez Durand, el "camarada Feliciano", encarcelado en una prisión de alta seguridad acusó a "Artemio" de trabajar para narcotraficantes de la zona e incluso, de haber colaborado alguna vez con la oficina antidrogas de Estados Unidos (DEA).