Fervor de Huánuco
Cuatro días en la capital literaria del Perú
El Ronsoco Ilustrado
Javier Garvich
(Lima 1965) Sociólogo, cursó estudios en la Pontificia Universidad Católica de Lima. Ejerció el magisterio en la Escuela Superior de Periodismo Bausate y Mesa y en la Escuela de Teatro de la Universidad Católica. Exiliado en España durante el fujimorismo, fue fundador y después director de Quipu, la primera revista cultural para inmigrantes peruanos en España. Actualmente, es el editor de la Revista Peruana de Literatura.
Y no solamente porque allí celebráramos el Tercer Coloquio de Literatura Nacional y Literaturas Regionales. Huánuco hace tiempo se ha hecho un sitio bien grande en la literatura peruana. Al renombre de sus escritores ya consagrados ¿Malpartida, Cardich, Cloud- se suman nuevas generaciones de jóvenes poetas y narradores, un reguero de promotores culturales, numerosas revistas literarias, docentes universitarios generosos y un estudiantado inquieto que ha tenido el privilegio de escuchar en menos de una semana a lo más peruano de la literatura peruana, valga la redundancia y la alegría.
Bajo la advocación de Washington Delgado, porque nuestra literatura ya merece tener sus propios santos, se celebró un evento prodigioso en la organización e intenso en ponencias, tesis y comentarios. Sea la evocación que Jorge Valenzuela hizo del grupo Narración (¿ilusos utopistas o revolucionarios optimistas?) sea la provocadora ponencia de Dorian Espezúa sobre el sujeto ¿chicha¿ en la cultura contemporánea. El Paraninfo de la Universidad Herminio Valdizán acogió los comentarios de David Eli Salazar sobre la obra del injustamente olvidado escritor huanuqueño Miguel de la Mata (¿Cuántos como él habrán en las extensiones de la literatura peruana?), así como los del poeta ayacuchano Marcial Molina Richter rescatando la obra de Sócrates Zuzunaga o Julián Pérez, escritores lo suficientemente buenos como para ser silenciados por los medios.
Se hablaba del pasado, del presente y del futuro. Patrica Castillo y sus galicismos nos recordaban las letrillas políticas de Abraham Valdelomar, Marcel Valcárcel y su inseparable powerpoint redimían a Leonidas Yeroví como uno de los puntales de la contradictoria modernidad del criollismo. Por otro lado, Necker Salazar Mejía nos retrotraía al mítico primer encuentro de narradores peruanos de Arequipa en 1965, cuando participaban titanes como Ciro Alegría y José María Arguedas. Para hablar del presente, Miguel Ildefonso platicando sobre la poesía de los años noventa o al gran patriarca vivo de nuestras letras ¿Oswaldo Reynoso- despachándose a gusto de la literatura basura que ha inundado nuestras librerías, esa literatura donde los jóvenes escritores creen tener la obligación a presentarse a premios y concursos, se venden manuales de autoayuda ahíta de taoísmos de pacotilla , y se trafica con la memoria de quienes sufrieron en nuestra última guerra interna. Para hablar del futuro, quizá la vigorosa defensa que hace Victor Domínguez Condezo de la literatura oral andina, a la que ve llena de esperanza y energía.
1
|
2
| Siguiente >