Fervor de Huánuco
El Ronsoco Ilustrado
Javier Garvich
(Lima 1965) Sociólogo, cursó estudios en la Pontificia Universidad Católica de Lima. Ejerció el magisterio en la Escuela Superior de Periodismo Bausate y Mesa y en la Escuela de Teatro de la Universidad Católica. Exiliado en España durante el fujimorismo, fue fundador y después director de Quipu, la primera revista cultural para inmigrantes peruanos en España. Actualmente, es el editor de la Revista Peruana de Literatura.
Y fuera de programa teníamos las charlas de sobremesa entre Félix Huamán Cabrera y Cronwell Jara sobre las tremendas infidelidades conyugales y las feroces respuestas que producían en el Perú. Las anécdotas de escritor cajamarquino Miguel Arribasplata en sus lances como torero en las plazas de la sierra. O la tierna remembranza con que Oswaldo Reynoso nos hablaba de ese extraordinario narrador tarmeño que fue Eleodoro Vargas Vicuña.
¿Más? La presentación del último libro de cuentos de Mario Malpartida, la invitación de Gonzalo Cornejo para que todos los escritores del país visiten el centro de estudios literarios levantado sobre la formidable biblioteca de su padre, las frases para la historia de Tomás Excajadillo (¿Vargas Llosa también está muerto, solo que él no lo sabe¿).
Pero quizá donde más se perciba la vitalidad literaria de Huanuco sea en sus jóvenes escritores quienes, inasequibles a las dificultades, fundan revistas de letras unas tras otras (¿Letra Muerta¿ ya va para el octavo número en menos de dos años), participan activamente en la organización de eventos literarios de este calibre y no se cansan de producir cuentos, versos e investigaciones. Alguno de ellos ya participan de esa increíble empresa que es la colección de literatura huanuqueña que publica la editorial San Marcos, otros se han atrevido a sacar una ¿revista-CD¿. Y los estudiantes de educación que asistieron al Coloquio ¿la mayoría de ellos, cursando primer año- nos rodearon toda la semana mientras nos fusilaban a preguntas e interrogatorios.
Vida. Ese es el tesoro de Huánuco. Sea la prosa jocosa de Andrés Cloud o las penetrantes ironías en los versos de Samuel Cárdich. Pero la vida también estaba cuando Roberto Reyes Tarazona contaba su testimonio de narrador entre la algazara juvenil del auditorio y los gritos por megáfono de los fruteros ambulantes. O cuando me quedé prendado de los enormes ojos almendrados de una radiante estudiante huanuqueña. Que sí, que eso también es literatura, y en Huánuco ¿felizmente- basta y sobra.
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