Humilde doblegar
El país, a un mes de las elecciones
El Ronsoco Ilustrado
Javier Garvich
(Lima 1965) Sociólogo, cursó estudios en la Pontificia Universidad Católica de Lima. Ejerció el magisterio en la Escuela Superior de Periodismo Bausate y Mesa y en la Escuela de Teatro de la Universidad Católica. Exiliado en España durante el fujimorismo, fue fundador y después director de Quipu, la primera revista cultural para inmigrantes peruanos en España. Actualmente, es el editor de la Revista Peruana de Literatura.
La carrera electoral empieza a perfilarse. Ollanta ya alcanzó a una Lourdes que parece sufrir del síndrome de Vargas Llosa, esto, es la aparición de un techo electoral inevitable y definitivo. Muy por detrás Alan García, el vampiro de Alfonso Ugarte, no tanto por su sangriento pasado en materia de Derechos Humanos sino porque parece predestinado a candidatear por su partido eternamente, a costa de alimentarse de las nuevas generaciones de apristas convirtiéndolas en pálidos epígonos suyos. Y, al fondo, la triste imagen de una izquierda dividida por rivalidades ridículamente mezquinas. Ese es el menú electoral que tenemos ¿Es el menú que nos merecemos?
La derecha lo ha intentado ya todo por conseguir un candidato genuinamente popular : Figuras patricias, intelectuales mediáticos, empresarios acollerados y ahora apuesta por la imagen distintiva de una mujer. En algún momento tuvo a uno : El todavía presidente Toledo que reivindicó un discurso étnico-populista no muy distinto del que ahora administra Ollanta Humala. En menos de dos años, Toledo (y compañía, porque contó con la inestimable ayuda de su todavía esposa) dilapidaron las ilusiones de sus seguidores. Las clases dominantes aparecen políticamente fragmentadas merced al personalismo de unas élites políticas que han visto en la carrera electoral una loca aventura donde pueden alcanzar pingües beneficios ¿Qué anima a personajes rayanos en lo circense como Borea, Amprimo, Salinas, a un empresario pirotécnico y al dueño de una minúscula empresa aérea a gastar millones y millones en una campaña electoral virtualmente condenada ? Peor aún ¿Qué provoca a catedráticos, voleibolistas, faranduleros, lozanas profesionales aún en edad provecta, pastores evangelistas millonarios, qué se yo, a lanzarse como candidatos al tan denostado Congreso ? ¿Qué buscan al endeudarse en estrafalarios esfuerzos por mendigar espejismos de votos, perseguir niños para abrazarlos, inaugurar fantasmagóricos locales, conocer barrios que en tiempos normales jamás se atreverían a pisar ? No sé si plata, porque más es lo que gastan. Y no sé si prestigio, porque muchos de ellos terminarán en la historia del ridículo.
Señores, el verdadero rostro del fracaso educativo peruano no está solo en los pueblos jóvenes. Está en la clase política de los sectores pudientes, en teoría con grandes ventajas y privilegios para acceder a una educación de calidad. En la práctica, gente engreída sin valores, ni conocimientos o capacidades. Pitucos a quienes, salvo en conseguir billete, todo les entró por un oído y les salió por el otro.
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