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'Desde los escombros se oyen gritos de socorro de los que se han quedado dentro'

Miércoles, 13 de Enero de 2010

Desgarradores testimonios de testigos y supervivientes del terremoto en Haití

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Las calles de Puerto Príncipe, la capital de Haití, se han convertido en una trampa, con buena parte de los edificios a ras de suelo y bajo los mismos un número indeterminado de personas.

"Todo temblaba, era como un baile, la gente salía de los vehículos, corría y gritaba", ha dicho un testigo a la agencia EFE, quien ha asegurado que vio un carretera "abrise por la mitad" ante sus ojos.

Esas calles trampa son ahora el lugar más seguro para los que temen nuevas réplicas del terremoto que asoló ayer el país, y el único techo para muchos de los que se han quedado sin casa.

La cooperante italiana de la Asociación de Voluntarios para el Servicio Internacional (AVSI) Fiammetta Cappellini dibuja un "panorama devastador". "Desde los escombros se oyen gritos de socorro de los que se han quedado dentro y los familiares se desesperan por la impotencia", relata. "Algunas áreas de la ciudad están sin luz y la gente se concentra en las calles, alrededor de hogueras, buscando consuelo unos en otros", según Stefano Zannini, uno de los trabajadores de la ONG Médicos sin Fronteras en Puerto Príncipe.

Su colega Hans van Dillen lamenta que la capital es, en estos momentos, incapaz de hacer frente a un desastre de tal magnitud. Con los centros sanitarios destruidos o con daños estructurales, la atención médica se realiza en el exterior en precarias condiciones. "Hemos visto fracturas abiertas, graves heridas craneales y, lo peor de todo, es que no podemos proporcionar a la gente los servicios quirúrgicos adecuados", ha manifestado Van Dillen.

"Todo temblaba, era como un baile, la gente salía de los vehículos, corría y gritaba", ha dicho un testigo a la agencia EFE, quien ha asegurado que vio un carretera "abrise por la mitad" ante sus ojos.

Parecía el infierno, sin luz, el pleno caos, de acuerdo con el testimonio de Rachmani Domersant, jefe de operaciones de la ONG Food for the Poor (Comida para los Pobres). "La ciudad estaba toda a oscuras, con miles de personas sentadas en las calles, con gente que corría, lloraba y gritaba".

"Se escuchan oraciones de agradecimiento de los que han sobrevivido"

Terra Perú - El País

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