Ambers, de 36 años de edad y protagonista de campañas publicitarias de Maybelline, Harry Winston, Revlon y Neutrogena, entre otras, presentó una demanda ante un tribunal de Manhattan.
La modelo alega que los empleados del edificio la tratan con hostilidad y se ve obligada a buscarse por sí misma los taxis o a recoger sus paquetes, al contrario que otros vecinos.
"Confío en que la gente puede entender lo terrible que es llegar a casa y ser tratada con hostilidad en un edificio donde he pagado mucho dinero por vivir", dijo la modelo.
Ambers se casó en julio pasado con Ángel Rotger, con quien inició una relación sentimental en el 2007 mientras éste trabajaba de portero en ese edificio, ubicado en la calle 74 y al que él se mudó poco después desde El Bronx, para residir en el apartamento que su novia había comprado cuatro años antes.
"Me enamoré de Ángel porque es un hombre dulce y bondadoso", dijo la modelo al rotativo neoyorquino, que explica que Rotger fue despedido después de descubrirse el pasado año el romance que ambos mantenían e, incluso, fue agredido en una ocasión por la esposa del superintendente del edificio.
La demanda explica que los malos tratos que supuestamente recibe la pareja derivan en gran parte del hecho de que esta rica comunidad se opone a que un ex portero hispano resida puerta con puerta con los otros vecinos.
"Al parecer Christina ha roto algún tipo de orden social que existía en ese edificio", dijo Joshua Price, abogado de la pareja.
El representante legal de la junta de vecinos, Joe Colbert, manifestó que las alegaciones de Ambers no tienen mérito alguno y que se defenderán con contundencia de las acusaciones.