La investigación, realizada junto con la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias de España, permitió desarticular el grupo de apoyo del narco, compuesto por tres personas, quienes pretendían hacerle llegar por medio de un teledirigido de 4 metros de largo un equipo de visión nocturna, material de escalada y pintura de camuflaje para la evasión.
Giulio B, de 51 años de edad, está vinculado a una organización internacional dedicada a la introducción y distribución de grandes cantidades de cocaína en España.
Asimismo, un miembro del equipo de apoyo que iba a ayudar a fugar al narco había estudiado las medidas de seguridad de la prisión desde un monte situado a unos 600 metros de la cárcel. Para ello contaba con prismáticos, un teleobjetivo de gran angular y sensores de movimiento, para evitar ser descubierto.
Además de las detenciones, se realizaron varios registros domiciliarios, en los que incluso se hallaron cartas manuscritas enviadas por Giulio con planos de la prisión.