Al preguntársele qué le diría al presidente García si lo tuviera al frente, la joven estudiante respondió: “Nada. Por un lado estoy viendo un sistema, una estructura, y por el otro veo a un hombre que hace lo que se le da la gana. Entonces no le digo nada, no es mi idea”.
Zaraí, la niña que, con apenas 14 años acaparó un sinfín de portadas y puso en jaque a todo un Gobierno, está próxima a acabar sus estudios de sociología en la Católica, carrera que la apasiona y en la cual se gustaría especializar, ya que considera que es una rama que está en crecimiento en nuestro país.
Por ahora peleada por la política, confiesa que le tiene un miedo feroz y que es algo que no le quita el sueño, pero le gustaría convertirse en asesora de gobiernos regionales o trabajar en consultorías.
Asimismo, menciona que ha aprendido a ser más calmada, tomarse un tiempo para responder y diferenciar que no todo es solo blanco y negro; pero esto último lo pierde cuando le hablan de política.
“¿Podemos llamar política a esto que sucede?”, enfatiza la joven que se convirtió en símbolo de lucha para muchas madres solteras.
Zaraí afirma que ya supero eso de ser “la hija de Toledo”, por lo que no le gusta hablar del tema.
"Ser la hija de Toledo se volvió una especie de estigma, pero ahora estoy metida en un tema diferente, así que ya estoy en otra", señala para la revista Caras.
La joven estudiante lo único que quiso confesar de su vida privada es que se encuentra sin novio, pero sabe que el amor llegará pronto a su vida,