Según informó una radioemisora local, el espécimen mide unos 45 centímetros, tiene pecho amarillo, colmillos filudos, cabeza abultada y es peludo.
Dirigentes populares comentaron que realizan vigilancias nocturnas para evitar que el animal –que ya ha causado estragos en catorce propiedades y ha matado más de 200 cuyes, conejos, patos y chanchos- siga arrasando las chacras locales.
Pobladores señalaron también que el animal salta con facilidad y sale a cazar durante la noche.
Anotaron que han seguido sus huellas y que en ese trance han encontrado restos de perros, gatos y hasta lagartijas muertos.
La historia ya ha sido comparada con la del chupacabras, muy común en países centroamericanos.