Así lo informó hoy el director del Museo Nacional Bruning, Carlos Wester La Torre, quien precisó que las mujeres sacrificadas tendrían entre 15 y 35 años.
Dijo que el feto, del cual sólo se encontró el maxilar, posiblemente correspondió a una fémina que fue sacrificada gestando. Ello indicaría que la cultura Lambayeque practicó los sacrificios humanos incluso de mujeres embarazadas.
“El entierro de (parte de) un feto nos resulta extraño por lo que se trata de uno de los entierros más complejos en lo que a forma de sacrificios de humanos se ha registrado en esta zona”, mencionó.
“Los entierros han sido ubicados de manera consecutiva uno sobre otro, sellados con una capa de tierra hasta llegar al final”, subrayó tras agregar que fueron colocados en diferente momento, dejando pasar entre cada uno un período de seis a ocho meses.
Sostuvo que, al parecer, los entierros de sacrificios humanos habrían sido hechos para honrar la construcción que está debajo o como ofrenda a un entierro principal que se ubicaría al centro de la plataforma. También pudo ser para ambos casos.