Martes, 27 de Mayo de 2008
Emos: la cara más triste de la juventud contemporánea
Sábado porteño, tarde noche. La plaza de cemento ubicada frente al Ministerio de Educación argentino, en pleno Barrio Norte, está repleta de adolescentes. Se agrupan en "tribus" y persiguen estilos bien definidos a los que se aferran en el intento de construir y definir su personalidad. Hay mucho negro en la ropa y color en el pelo, piercings en los rostros, delineador en los ojos, contundentes botas y pantalones chupines, accesorios por doquier.
Joven "emo"
Guido Piotrkowski
Entre punks, darks o skaters, por citar algunos, hoy son noticia los emos, exponentes de una de las caras más tristes de la juventud contemporánea. Tienen como uno de sus rasgos distintivos cubrirse uno de los ojos con un mechón de pelo para "no ver una parte de la sociedad que -dicen- los avergüenza".
También eligen autoflagelarse a través de cortes en la piel, en un hecho que genera cierta reticencia entre las otras tribus. Por eso, muchos de ellos niegan ser emos aunque su look los delate, o relativizan el placer del autodolor para asumir su condición y pertenencia sólo por afinidad musical. Bandas como My Chemical Romance, A Fire Inside, From First to Last, Panic! at the disco o Good Charlote, son las más populares de este género que hoy está en auge pero que tiene sus orígenes musicales en los años ochenta.
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Terra