"Los análisis preliminares de los mensajes contenidos en la campaña identificaron más de 2.000 millones de spams enviados", indicó Lyn Maddock, presidente de las Autoridades Australianas de Comunicaciones y Medias (ACMA).
Bruce Matthews, responsable de la oficina anti-spams de las ACMA, precisó que la investigación había sido lanzada tras conocerse una información aportada por Holanda.
Según la agencia australiana AAP, las autoridades holandesas descubrieron que un australiano estaba detrás de los spams tras un registro en la casa de un pequeño operador de internet.
Este hombre habría alquilado 35 servidores al operador por al menos un año, especificó la AAP.
La ley australiana sobre los spams puede llegar a condenar a los difusores de mensajes no solicitados con multas de hasta un millón de dólares por día.