En Tokio, unos monjes budistas estuvieron al frente de un grupo de 20 personas que rezaron por la paz frente a la embajada de Estados Unidos y que protestaron por la guerra en Irak.
Los diplomáticos en las embajadas estadounidenses encendieron por su parte velas como homenaje.
El grupo ecologista Planet Ark se unió a un grupo de estadounidenses para plantar 3.000 árboles en un parque de Sydney en recuerdo a las personas que murieron cuando los secuestradores suicidas estrellaron cuatro aviones contra el World Trade Center, el Pentágono y un campo de Pennsylvania.
Proyectando una sombra sobre las conmemoraciones, el líder de la red Al Qaeda, Osama bin Laden, apareció en una nueva cinta de vídeo elogiando los ataques. La divulgación de la cinta subrayó todo lo que queda por hacer en la guerra contra el terror declarada por el presidente de EEUU, George W. Bush, hace dos años.
"La única superpotencia que queda en el mundo debe darse cuenta de que la política de 'con nosotros o contra nosotros', y en particular el uso adicional de la agresión sólo alimentará el odio que motivó los ataques," dijo en su editorial el periódico hongkonés South China Morning Post.
Estos sentimientos se repitieron por toda Asia, y sirvieron como recuerdo de las acciones militares estadounidenses que han dividido al mundo en los últimos dos años.
El Parlamento australiano guardó un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas de los ataques. En Hong Kong, el consulado de EEUU izó su bandera a media asta.
El primer ministro australiano, John Howard, dijo en una alocución televisada: "Esta guerra contra el terrorismo va a continuar previsiblemente durante años y nadie puede considerarse a sí mismo fuera del alcance del terrorismo."
Sin embargo, los puntos de vista de Howard fueron cuestionados por periódicos -- y poblaciones -- por toda Asia.
En Malasia, un país mayoritariamente musulmán que rápidamente se alió con Washington en la guerra contra el terror, actitudes más recientes se vieron reflejadas en una columna de opinión en el New Straits Times.
"Ninguna campana tañe por las víctimas de la increíble barbarie israelí," dijo Shad S. Faruqi.
AUTO-AISLAMIENTO DE EEUU
Otros editoriales asiáticos se centraron en las consecuencias de la respuesta de Estados Unidos, que ha llevado a su ejército a empantanarse en Irak y Afganistán y por ahora no ha sido capaz de atrapar a Bin Laden, el presunto organizador de los ataques del 11 de septiembre.
"Dos años después del 11 de septiembre (...) América se dirige hacia un camino de auto-aislamiento y a ser unilateral en la acción," dijo un editorial en el periódico del Ejército popular de Vietnam.
El Sydney Morning Herald de Australia fue más directo.
"La buena voluntad de los aliados de América se ha desperdiciado," aseguró. "La amenaza representada por los terribles ataques de hace dos años sigue ahí," añadió.
En Indonesia, país donde se perpetraron los peores ataques desde el 11 de septiembre cuando dos bombas mataron a 202 personas en Bali el pasado octubre, el Yakarta Post utilizó un tono similar.
"También existe el temor de que, a no ser que sea llevada cuidadosamente, la guerra contra el terrorismo sea percibida en el mundo islámico como una cruzada en su contra", declaró.
"Pero, hasta ahora, el presidente Bush no está sólo lejos de desarraigar las redes terroristas y llegar al corazón del problema, sino que ha provocado el surgimiento de más terroristas en el mundo."
El francés Le Monde tituló tras el 11 de septiembre de 2001 que todo el mundo se sentía americano en esos momentos. El jueves, su editorial sobre Washington decía: "La compasión ha dado paso al temor de que acciones irreflexivas están agravando los problemas y que la lucha contra el terrorismo es un pretexto para ampliar la hegemonía estadounidense."