Miles de familiares de las víctimas, algunos con flores y retratos de sus parientes fallecidos, participaron en una ceremonia solemne de casi cuatro horas en el lugar donde estaban las torres gemelas.
Entre lágrimas y sonido de gaitas, algunos usaban camisetas con fotos de sus seres queridos impresas en el pecho mientras la policía y los bomberos vestían sus uniformes de gala.
El Departamento de Estado exhortó desde Washington a los ciudadanos estadounidenses en el extranjero a que tomaran precauciones extras debido a la creciente posibilidad de que la red Al Qaeda, culpada por los ataques del 11 de septiembre, realice agresiones aun peores.
En una actualización de una "Precaución Mundial" emitida el 29 de julio, el Departamento de Estado dijo que el gobierno estadounidense sigue muy preocupado por la seguridad de los ciudadanos de la nación en el extranjero y advirtió de ataques "mucho más devastadores".
En la explanada donde estaba el World Trade Center, niños de difuntos leyeron los nombres de las víctimas en una ceremonia emotiva que desató lágrimas entre muchos familiares presentes.
Los niños, de dos en dos, leyeron los nombres sobre un estrado. Algunos usaban trajes, pero la mayoría estaba vestida con ropas informales y algunos tenían problemas de pronunciación. Cada secuencia culminó con un niño diciendo el nombre de su madre, padre, tío, hermano u otro pariente.
El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, dio inicio a la ceremonia diciendo: (Los niños) "llevan nuestros recuerdos más profundos y la brillante promesa del mañana".
Las campanas doblaron a las 8:46 am (1246 GMT) para marcar el momento en que el primer avión impactó a una torre y después volvieron a repicar a las 9:03 am (1303 GMT) cuando ocurrió el segundo ataque, contra la otra torre.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, asistió en Washington a una misa en memoria de las víctimas del 11 de septiembre, tanto las que murieron en el World Trade Center como en el Pentágono y en un campo de Pennsylvania.
"Recordamos las vidas perdidas. Recordamos los actos heroicos. Recordamos la compasión, la decencia de nuestros ciudadanos en ese día terrible", dijo Bush al final de la misa en una iglesia próxima a la Casa Blanca.
"Oramos por los esposos y esposas, las madres y los padres, los hijos e hijas y otros seres queridos (...) Oramos por la fuerza y la sabiduría", agregó Bush.
Dos años después de los ataques, las heridas de los neoyorquinos no han sanado. Según un sondeo del diario The New York Times, realizado esta semana, dos tercios de los residentes de Nueva York están muy preocupados con la posibilidad de otra agresión de esta magnitud contra la ciudad.