Este misterio recuerda diariamente a Estados Unidos su fracaso en la captura de Osama bin Laden después de dos años de persecución, incluso cuando sobre su cabeza y la de otro de los fugitivos más buscado por Washington, Saddam Hussein, penden recompensas de 25 millones de dólares.
El ex presidente iraquí podría ser más fácil de capturar que el militante islámico nacido en Arabia Saudita y sospechoso de ser el arquitecto de los ataques del 11 de septiembre del 2001 contra el World Trade Center y el Pentágono, símbolos estadounidenses donde murieron unas 3.000 personas, según expertos en terrorismo.
"No hay muchos lugares donde Saddam Hussein pueda esconderse excepto en Irak", dijo David Wright-Neville, ex asesor sobre terrorismo de la oficina australiana de Evaluación Nacional, equivalente a la Agencia de Seguridad Interna de Estados Unidos.
"Hay muchos lugares donde Osama bin Laden puede refugiarse. Creo que capturarán a Saddam, vivo o muerto, pero no estoy convencido de que atraparán a Bin Laden y, si lo logran, lo agarrarán muerto", sostuvo Wright-Neville, ahora vinculado con la Unidad Mundial de Investigación Terrorista de Monash, en Melbourne, Australia.
Expertos en seguridad estadounidenses creen que Bin Laden sigue vivo después de dos años encabezar la lista mundial de los más buscados y han expresado su creciente frustración por el éxito del líder islámico en evadir las numerosas fuerzas especiales de Estados Unidos, satélites espías y aviones de reconocimiento.
La mayoría de los expertos descarta los rumores de que Bin Laden yace en una tumba, que no tendría marca de acuerdo con las creencias islámicas wahaví, en las montañas de Tora Bora, en Afganistán, donde la red Al Qaeda estableció una de las últimas posiciones coordinadas contra fuerzas de Estados Unidos a finales del 2001.
Muchos concuerdan en que Bin Laden va de refugio en refugio a lo largo de la rocosa frontera que divide a Pakistán, Afganistán e Irán.
Esa es una región extensa, poblada por líderes tribales que simpatizan con un fugitivo de la justicia estadounidense y patrullada por servicios de inteligencia que podrían disfrutar con la humillación de la poderosa maquinaria de guerra de Estados Unidos, según analistas.
Bin Laden "desarrolló una extensa red en Pakistán mucho antes del 11 de septiembre y ése fue el eje de su logística y comunicaciones", dijo el experto en Afganistán Ahmed Rashid.
La red no sólo se halla en regiones tribales anárquicas, donde se les ha prohibido incursionar a las fuerzas paquistaníes, sino que se extiende a ciudades donde se ha encontrado la mayoría de los líderes de Al Qaeda que hoy están en prisión.
"Es muy difícil saber hasta qué punto los paquistaníes están cooperando realmente con las tribus", dijo Rashid. "Esta es una zona muy delicada y lo último que las autoridades quieren es antagonizar con dichas tribus".
La ira tribal es una especie de amortiguador a lo largo de la frontera con Afganistán, que no sólo podría desatar violencia política sino fomentar escondites mucho más seguros para los afganos que se oponen no sólo a las fuerzas de Estados Unidos sino a sus aliados paquistaníes.
Bin Laden y su teniente principal, el egipcio Ayman al-Zawahri, podrían recibir protección de miembros renegados de la inteligencia militar de Pakistán, la agencia Inteligencia Interservicios ISI, y también de elementos similares en Irán deseosos de oponerse a los intereses de Estados Unidos, según analistas.
AMIGOS QUE NO SON SUFICIENTEMENTE AMISTOSOS
"Los norteamericanos tienen que lidiar con la burocracia paquistaní, que actúa en contra suya, y con la policía que trabaja con ellos", dijo Clive Williams, experto en terrorismo de la Universidad Nacional de Australia, en Canberra.
Afganistán ofrece muchos escondites a un hombre que ha estado librando su yihad (guerra santa) desde la invasión soviética hace casi 25 años.
Bin Laden "conoce la lengua, a la gente, entiende la zona, tiene dinero y los afganos necesitan dinero", dijo el ex jefe de la inteligencia paquistaní, Hamid Gul.
La recompensa de 25 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos tiene poco significado para los ganaderos afganos que miden su riqueza en cabras y saben que la traición se castiga con la muerte.
"Estoy seguro de que Bin Laden puede pagar mucho más", dijo Gul.
Algunos se preguntan si el hijo de uno de los grandes millonarios de Arabia Saudita aún dispone de los medios financieros para pagar a quienes lo rodean y de su capacidad física para ponerse en contacto con los que comparten su mensaje contra Estados Unidos.
Bin Laden camina con la ayuda de un bastón y nadie lo ha visto desde una videocinta difundida a finales del 2001, en la que aparece cansado y con la piel pálida.