Una madrugada azul las Carmelitas Descalzas de San José, en Lima, escucharon risas de niños. Las monjas no lo podían creer. ¿Cómo entraron al monasterio que era de clausura?. Pensaron que había sido en la calle pero, al repetirse el jolgorio, salieron sigilosamente al claustro para coger a los traviesos. Su sorpresa fue grande cuando vieron que era su Niño Dios, jugando con los ángeles al plik plak o mundo, pintado en el suelo con tiza celestial. Cuando El, que estaba empujando el tejo con un pie, levantó la cabeza y las vio quedó inmóvil, con el otro en el aire como testimonio del milagro. Por eso se llama "El Saltarín".
El niño robapanes
Oropesa, en Cusco, es pueblo de panaderos. Sus hornos arden día y noche. Doña Marcela concluía su turno a las tres de la mañana y se iba a dormir hasta las seis, para regresar y vender su pan. En su tienda dejaba tres canastas rebosantes con sabrosas chutas de manteca. De pronto notó que disminuían casi hasta la mitad de vez en cuando. Alguien le estaba robando. Cerró la puerta con un pesado candado loba pero siguieron los hurtos. Una mañana se escondió cerca de allí para vigilar. Estupefacta contempló como se abría la ventana que daba a la calle y aparecía su Niño Dios, repartiendo las ricas chutas a los niños pobres. "¡Ah, zamarro!, le dijo. Así que eras tú!", y metió al divino Ropaban en una urna. Sin embargo, no dejó de hacer panes para darlos en su nombre a los niños pobres del pueblo.
El niño honderito
En una capilla de la Pampa de San Agustín, en Ayacucho donde hacen Niños Dios con piedra blanca de las canteras de Chuschi, está el Niño de la Honda. Es un lindo Niño de Reyes que perdió a sus padres cuando se desprendió su altar. quedando destrozado. Solamente El se salvó. Cuando se presenta la sequía los campesinos le colocan una honda en la mano derecha con tres piedras redondas de canto rodado en una bolsita primorosamente tejida. Le rezan, le dejan dulces y bizcochos de yema, y se van. El santo Niño se encarga de hondear las nubes para que baje la lluvia. Afina su puntería y lanza los proyectiles. Entonces los campos se ponen alegres. El Honderito tiene rizos de seda.